jueves, 30 de noviembre de 2017

El post de la Rizos

Hoy La Rizos nos ha dedicado un post y una canción.

El post podéis leerlo en Una de Rizos, el blog de la oveja más bonita de la blogosfera y del resto del extranjero.

Y la canción podéis escucharla aquí:


Cosas como esta hacen que la vida sea mucho mejor porque, ya saben, quién canta, su mal espanta.

Gracias, Rizosa. Te queremos UNA JARTÁ. Así en plural y en mayúsculas.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Ropa para gordas II

Una, que es gorda de nacimiento, ha tenido la oportunidad de vivir la evolución del mercado de la moda desde hace muchos años.

Las cosas han cambiado mucho desde que tenía que conformarme con lo que me cabía a ahora, que puedo elegir más o menos fácilmente entre muchas cosas con las que me encuentro a gusto. Como todo el mundo, vaya: hay cosas que me apañan y cosas que no, no me quejo.

Bueno, sí, me quejo, pero no en el sentido de "tengo el derecho universal de encontrar de todo lo que a mí me gusta, de mi talla, y en el color que lo quiero". Me quejo de otra cosa. De una cosa que no entiendo, pero no por gorda, sino por curiosa.

¿Por qué hay empresas de producción masiva de ropa que tienen una línea diferente para gordas? Como H&M, Violeta, C&A, Adolfo Domínguez...

Quicir... entiendo que haya marcas específicas para gordas, igual que las hay para raperos, góticos, surferos o cosas así, si una empresa detecta un nicho de mercado y puede explotarlo, cojonudo. Y, claramente, la ropa a la moda para gordas es un nicho de mercado en expansión, si tenemos en cuenta cuánto ha crecido la oferta y, sobre todo, los índices de obesidad. Que cada vez hay más gordas muy gordas no es un secreto.

Pero, ¿por qué las empresas que hacen ropa de muchos estilos, así, en plan, globalización de la moda, de repente crean una línea diferente para gordas? ¿Por qué, simplemente, no amplían la misma línea hasta una 50 o 52 o, incluso, llámame loca, una 60?

Me pregunto con mucha curiosidad por qué se empeñan en señalarnos. Y he intentado analizarlo desde todos los puntos de vista que se me ocurren.

Las cuestiones técnicas son las más fáciles: programas las máquinas cortadoras y las cosedoras, y punto. Igual que se pasa de la XS a la XL, se puede pasar a la 52. ¿Que las prendas más grandes necesitan mucho más tejido ? Pues si supone un coste mucho más elevado lo imputas proporcionalmente a la prenda, pero igual que lo harías de una XS a una XL. En cualquier caso, estoy casi segura de que pagar 5 euros más por un pantalón de la 52 de la misma línea se vería menos mal que pagar 20 euros por un pantalón de una línea diferente.

En cuanto a almacenaje y distribución, están en los mismos almacenes y se reparten a los mismos sitios. No me jodas, ese no es el problema.

El proceso es exactamente el mismo para una prenda de la XS que para una prenda de la talla 52. Entonces, ¿por qué?

¿Por qué las marcas se toman la molestia de crear nuevas líneas de ropa? Y, espera, mucho mejor, ¿por qué las marcas se toman la molestia de crear nuevas líneas de ropa que no tienen nada que ver con la línea normal? ¿Por qué quieren que nos sintamos diferentes? ¿Por qué se empeñan en lanzar campañas para que todas nos sintamos bien con su ropa, pero a las gordas nos señalan con el dedo de gorda? ¿Por qué "sí, cari, tú también tienes que sentirte bien con mi ropa, pero con esta diferente, que es más horrorosa pero, eh, aún tendrías que dar las gracias de que nos hayamos acordado de ti"?

Y en esto estaba pensando ayer, mientras salía de la tienda con un vestido de una línea normal, mientras los vestidos para gordas me habían parecido de un horror empalable.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Santa Catalina

Hoy he leído un post de esos de sanar el pasado y, de repente, se me ha contraído el estómago y me han flaqueado las piernas.

Me he acordado de ti y resulta que aún te echo de menos. O algo así.

Pero lo peor ha sido cuando me he dado cuenta de que estoy buscando lo que me gustaba de ti y contigo en los hombres.

Y que, por entretenida que sea la búsqueda, así nunca voy a dejar de sentirme decepcionada y frustrada.

Me he dado tanta pena, me he sentido tan miserable, tan tonta, tan pequeña, tan imbécil, tan infantil, tan vacía, tan incapaz, tan perdida, que he tenido que ir a merendar a Santa Catalina, que también lo echaba de menos.



lunes, 13 de noviembre de 2017

Volvemos con las #cosas

Este año son 17, CLARO.

Demasiadas para hacer listas.

Así que el proyecto de las #17cosas no va a tener listas, pero sí tiene dos características muy bonitas:
- Es anónimo.
- Es suicida.

¿Que cómo va a ser el #17cosas?
Quien quiera participar tiene que mandar su correo electrónico por DM a @gordipe o @mg_espi.

El plazo finaliza el 23 de noviembre a las 23:59.

El 24 de noviembre haremos un sorteo anónimo entre todos los participantes, y se te comunicará a quién tienes que hacer un regalo virtual: una canción dedicada, un chiste, una poesía, una historia, WHATEVER.

No vale con mandar una canción y ya está, no, hay que decir por qué esa canción te recuerda a esa persona, por qué te cae bien, por qué te gustaría que le fuera bien y esas cosas. Piensa que es como un regalo de amigo invisibla pero sin el mal rollo del trabajo.

¿Puede que te toque un desconocido? Puede, pero eso es lo bonito, que vas a tener que leerle, o ver sus fotos, para conocerle más, imaginar cómo es, si tiene alma y de qué color es… y esforzarte un pelín para hacerle un regalo virtual. Que tampoco es picar piedra, vaya.

Cada persona sabrá a quién tiene que hacer el regalo pero no quién va a regalarle. Y descubrirse o no lo dejamos a vuestro libre albedrío.

Tienes hasta el 3 de diciembre para enviar tu regalo virtual, te daremos instrucciones por correo o por DM.

Esto es lo anónimo bonito.

Y AHORA VA LO SUICIDA BONITO.

Esto sólo va a funcionar si todas las personas que dicen que van a participar lo hacen.

Si alguien se raja a última hora las #17cosas no podrán salir, porque no queremos que nadie se quede sin su regalo. Qué desilusión.

Si todo va bien, empezaremos a publicar el 10 de diciembre.

Si te rajas, no habrá nada, no hay plan B, RIP #17cosas, y la blogosfera seguirá siendo un páramo también en Navidad.

via GIPHY

Participa, coñe.

Como los últimos cuatro años, esperamos compartir buen rollo y bonitismo por la blogosfera en el mes más brillante e iluminado del año.

Como dice @mg_espi, es bonito y arriesgado confiar en la gente a lo loco, así que, ¿por qué no hacerlo?

domingo, 29 de octubre de 2017

El #prucés

Estoy siguiendo el prucés con más interés que Perdidos, pero con guionistas descartados de otras series por basurillas y efectos especiales de traca de bautizo. 

Cada paso que dan los dirigentes, de uno y otro lao, me parece más inverosímil que el anterior, y no puedo evitar esa sensación en el estómago de que me están engañanado, todos, que me están tomando el pelo con el suspense, y que el final está pactado de antemano.

No entiendo nada y no paro de hacerme preguntas que soy incapaz de contestar.

¿Por qué el gobierno de España no arregla un referéndum como Thor manda? ¿Por qué el gobierno catalán va a las bravas si no tiene ningún apoyo internacional? Sabiendo que son dos posturas irreconciliables, porque la independencia es incompatible con ser una autonomía española, ¿por qué no se han sentado como personas normales a ver qué hacen y cómo solucionar los problemas? ¿Qué sentido tiene querer independizarse, en la Europa actual? ¿Qué sentido tiene impedir que se independicen, mientras se les insulta a grito pelao? ¿Qué hace a alguien independentista, en la Cataluña de hoy? ¿Serán verdad todas esas teorías de que lo del prucés es una cortina de humo para esconder lo de Mas, Pujol y compañía? 

Estoy sobrecogida. Boquiabierta. Espeluznada. Bocabadada.

Supongo que, aunque lo he tenido muy cerca y llevo toda la vida hablando de ello, nunca he entendido los sentimientos nacionalistas, que alguien se sienta orgulloso o superior por haber nacido en un sitio, y no otro, si es fruto del azar y de circunstancias que nada tienen que ver con uno. 

No consigo entender, y mira que lo intento, por qué hay millones de personas que apoyan a uno y otro gobierno en esta pantomima que parece orquestada por una panda de monos borrachos. En serio, intento ponerme en la piel de quienes defienden ambos bandos pero sólo escucho blablabla pasta blablabla presupuestos blablaba empresas blablabla PIB...

Y, lo peor, tengo la dolorosa sensación de que uno y otro gobierno están jugando con los sentimientos de millones de marionetas con banderas rojas y amarillas, con más o menos rayas. Que les está resultando muy fácil jugar a Juego de Tronos con todas esas personas .

Y me da miedo.