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jueves, 6 de julio de 2017

Día 2: Violencia en silencio

Hoy había unas personas manifestándose en la plaza del Ayuntamiento contra la violencia de género.

Yo iba con una amiga que está haciendo terapia con un grupo de mujeres maltratadas. 

Y se me han llenado los ojos de lágrimas. 

Yo sabía que su ex es un gilipollas antes que ella, incluso. Sabía que es un tipo altivo, soberbio, cuñao por los cuatro costados, desde la primera vez que comimos juntos para conocernos y, tras pedir una hamburguesa con guacamole, me dijo que no me lo tomara a mal pero ahora entendía por qué estaba tan gorda.

Yo supe que era un imbécil insoportable que no le tenía el menor respeto ni miramiento desde el primer momento. Y se lo dije. Le dije que le mandara a la mierda, porque era un gilipollas que sólo iba a traerle problemas.

Para lo único que sirvió fue para que no habláramos de él, que no me contara nada, que sufriera en silencio. Y lo mismo pasó con el resto de sus amigos, que también vieron desde el primer suspiro que él era una garrapata apestosa que sólo iba a causarle dolor.

Y así estuvo, la pobre, callada. Aguantando. Se quedó embarazada. A propósito. Y siguió aguantando. Aguantó de todo. Hasta que él se fue. Y entonces nos enteramos de lo que había estado pasando.

Desde entonces me pregunto qué podría haber hecho, por qué no me di cuenta, cómo ha sido capaz de aguantar todo eso en solitario una mujer inteligente, independiente, culta con un entorno sensible y preocupado por ella. ¿Cómo fue capaz de ocultarlo? ¿Por qué le protegía? ¿Por qué no saltó al primer bofetón? ¿Qué pasaba por su cabeza?

Mientras mirábamos en silencio a esas mujeres que se manifestaban contra la violencia de género nos hemos abrazado y le he dicho que lo siento, que lo siento todo, que me hubiera gustado poder hacer algo para que no hubiera tenido que pasar por todo eso, que la quiero y que no se calle nunca nada más.

Y entonces le hemos deseado al gilipollas la muerte entre terribles dolores.

Karma, trabaja un poco, coño.

lunes, 10 de octubre de 2016

Hay gente que no piensa

Me sigue sorprendiendo que las personas no piensen. Porque hay personas que no piensan. En serio.

Igual creen que sí, pero no. O piensan mal. Quiero decir... es como si no se hicieran las preguntas adecuadas, y se respondieran a sí mismas con lo primero que les pasa por la cabeza, sin cuestionárselo, dando por hecho que es lo que vale.

Hoy he hablado con una chica que ha estudiado un máster de gestión de personal y recursos humanos porque quiere dejar de ser la que hace las nóminas, que está cansada, dice, estancada, que piensa que no va a salir nunca de la pura y simple gestión de nóminas, altas y bajas de la Seguridad Social y esas cosas. Y ha hecho el máster porque es ambiciosa y quiere mejorar su carrera laboral. Hasta ahí, vale.

Lo que pasa es que lo único que se le ha ocurrido para mejorar ha sido poner en lo más alto de su currículum que tiene un máster en gestión de personal y recursos humanos. Porque ha pensado que es lo mejor.

No conoce ni una empresa de recursos humanos. Creo que ni siquiera sabe qué hacen, porque no se lo han explicado (sic) en su máster. Nunca se le ha ocurrido meterse en Internet para ver qué hacen las personas que buscan trabajo en eso que ella quiere hacer. Nunca ha enviado su curriculum a ninguna oferta que no sea de asesora laboral. Se inscribe en todas las ofertas de asesora laboral que encuentra en Infojobs y similares y está muy frustrada porque sólo recibe ofertas de asesora laboral. Y lo peor es que empieza a pensar (pensar) que el máster no le ha servido para nada más que para gastarse el dinero. Okei.

La verdad es que no parece que hayas pensado mucho en qué hacer después de tu máster, ¿no? ¿Por qué lo has hecho?, le he preguntado.

Para mejorar.

Una y otra vez, y de ahí no salía.

Tengo paciencia infinita pero también tenía mucho trabajo y me estaba cargando.

Mucho.

Sé que ella se ha dado cuenta pero, como no piensa, le ha dado igual, quizás porque se puede que se estuviera percatando de que igual ella no, pero yo sí podía hacerle las preguntas que necesitaba responderse.

Sí, pero, ¿qué? ¿El curriculum? ¿Crees que poniendo en lo alto que tienes un máster van a seguirte hordas de reclutadores que verán en ti una gestora de recursos humanos excepcional y te lloverán las ofertas?

No se me ocurre que más hacer.

Empezaba a enfadarme y cada vez era más dura con ella. Pero no se ha dado por aludida, o le ha dado igual. O yo que sé, pero no me dejaba en paz.

Pero, vamos a ver, ¿por qué has estudiado ese máster? 

Porque yo quiero mejorar en mi trabajo.

Sí, pero, ¿en qué? ¿Para qué? ¿Qué vas a hacer para conseguirlo?

No lo sé, no lo he pensado.

O sea, ¿no se te ha ocurrido que igual si piensas un poco en lo que tienes que hacer para mejorar, en lugar de pensar simplemente en eso que quieres conseguir, aunque no tengas ni puta idea de lo que significa, puede que se te ocurran otra cosas, aparte de quejarte y darme la brasa?

Hasta ahora que hablo contigo, no.

Se ha acabado la charla, ponte a pensar.

Me he dado un asco que lo flipas.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Llámame loca

Querido hombre:

Hola, follaoret:

Te has ido tan de repente que no me ha dado tiempo de responder a una pregunta que te hacías al principio, cuando aún estábamos sentados y vestidos en una terraza cualquiera. Voy a aventurarme a responderte ahora.

Llámame loca, pero tengo la sensación de que no tienes suerte con las mujeres con las que quedas en Tinder para follar por esa manía tuya de pensar que los condones no molan. Llámame loca, pero igual las mujeres con las que quedas saben que no hay garantía de salubridad aunque seas un tipo arreglado, limpio, guapo, simpático y educado. Llámame loca, pero puede, sólo puede, que tu insatisfacción con las mujeres con las que quedas se deba a que ellas valoran más su integridad que tu espectacular miembro viril. Llámame loca, pero igual no todas las mujeres se mueren por ser perforadas sin protección. Llámame loca, pero si tu anticondonismo es tan fuerte, y te encuentras a menudo con reticencias, a lo mejor deberías tener un plan B y aprender a disfrutar con otras cosas, por si se repite esto de encontrarte con una estrecha loca de las gomas, que es que a veces las mujeres tenemos unas cosas...

Llámame loca porque mis ganas de follar no han podido con mis ganas de que no me pegue algo cualquier descerebrado que va espolvoreándose por ahí a lo loco.

Llámame loca otra vez, y vete cuanto antes.

lunes, 25 de julio de 2016

Hay hombres que

Hay hombres normales y luego están los que creen que su mierda no huele y por eso son mejores que los demás, que todos los demás.

Van por la vida con un mohín de desprecio continuo, saltándose a la torera las normas que exigen a los demás, imponiendo su santa voluntad porque creen que pueden. Bueno, no, porque pueden, porque se les deja.

Son hombres que, encumbrados por fama, dinero, poder o lo que sea que les encumbre, pierden el oremus y exudan un halo de superioridad malsana, maltratando a quien se cruce en su camino because they worth it. Se acostumbran a las alturas y necesitan tener a otras personas bajo sus pies, y que ellas sepan que lo están, a sus pies.

Estos hombres están tan acostumbrados a ser mimados hasta el esperpento en sus respectivos entornos, que necesitan respeto y admiración para sobrevivir, porque saben que sin ellos sólo son simples mortales, como todos los demás. Y ellos no son ni simples ni mortales, son mucho más.

Son hombres de un hambre de adulación insaciable, inconmensurable, con un ego universal que se lo merece todo, todito, todo, y que son capaces de cualquier cosa para seguir alimentando a la bestia. 

Son hombres que saben que tienen que llamar la atención de los demás a toda costa para mantener el estatus que necesitan, que nunca tienen bastante y siempre piden más y mejor, y que acaban siendo ridículos, auténticas mamarrachas que van por la vida exigiendo ser tratados como los dioses que creen que son.

Son hombres tan pagados de sí mismos que ni siquiera se dan cuenta de que acaban siendo una caricatura barata de lo que les gustaría ser.

lunes, 11 de julio de 2016

Llorando a mares

Un día ya no podía más y fui a una #lóquer.

Entré en una habitación con una mesa, dos sillas, una estantería con muchos cuadernos y un cuadro espantoso y empecé a hablar.

Hola, me llamo Gordipé y tengo nosecuantos años. Necesito que una persona desaparezca de mi vida pero se conoce que yo sola no puedo desaparecerlo y por eso necesito ayuda, o me moriré de pena.

Y le conté la historia que había vivido con Aquiles, llorando a mares. Por encima, claro, es difícil resumir resumir la vida entera de una en un rato, sobre todo cuando una no deja de llorar y de hipar y de querer morirse. Es difícil, eh.

Pero la resumí. Y ella, como buena #lóquer, fue muy comprensiva. Me dejó hablar, me preguntó lo justo y apuntó muchas palabras con una letra grande y desgarbada, ilegible al revés, en el cuaderno amarillo que iba a ser para mí. Y yo no paraba de llorar. A mares.

No recuerdo bien lo que le conté aquel día pero sí recuerdo lo triste que estaba, lo triste que estuve hasta muchos días después.

Unos pocos días después me senté con Aquiles y le expliqué que tenía que desaparecer, que teníamos que desaparecer el uno de la vida del otro porque, si no, yo me moriría de pena.

Tienes que desaparecer, no vamos a vernos más. No quiero volver a hablar contigo. No quiero volver a verte. No quiero que estés en mi vida, de ninguna manera, le dije, llorando a mares.

Y, ¿qué pasa conmigo? ¿No importa lo que yo quiera?, me dijo, enfadado porque, por primera vez, su deseo no era lo más importante entre nosotros.

No, no importa, le dije, llorando a mares pero con voz firme. A mí ya no me importa.

Pero, ¿estás diciendo que esto va a ser para siempre?, repetía, desconcertado.

Sí, va a ser para siempre, decía yo, cada vez más segura.

Se resistió. Se resistió mucho. Planteó alternativas. Enumeró todas las razones que explicaban por qué estaba equivocada. Me atacó en la línea de flotación, con cariños, abrazos, besos, con recuerdos bonitos. Yo me defendí esgrimiendo el único argumento que necesitaba: no quiero seguir contigo porque me haces muy infeliz, le dije, llorando a mares.

No quiero desaparecer de tu vida, me dijo.

No importa lo que tú quieras.

Y le dije adiós.

Han pasado casi seis meses y ya he dejado de llorar.

martes, 8 de marzo de 2016

Cosas de chicas


  • En casi todos los trabajos que he tenido el 90% de la plantilla ha sido femenina pero los jefes han sido hombres. ¿Eres chica o jefe?
  • En varios trabajos me han hecho recomendaciones sobre la ropa o el pelo. A mis compañeros, jamás.
  • He cobrado lo mismo o menos que compañeros menos cualificados, con menos experiencia y a los que he tenido que supervisar.
  • He escuchado varias veces "no voy a contratar a más mujeres, no paran de tener hijos". *
  • He escuchado cienes de veces las quejas de hombres que no creen que las mujeres suframos discriminación laboral porque, fíjate, ellos siempre contratan a mujeres. Como secretarias. Porque en los almacenes, no, que hace falta mucha fuerza y destreza para manejar las carretillas, y son para los hombres. Qué tenemos suerte, dicen.
  • He tenido varias jefas directas, mandos intermedios, que, menos en una ocasión, todas han visto cómo les pasaban por delante hombres que acababan de llegar y aún no habían demostrado nada.
  • Me han preguntado si tenía pareja y si pensaba tener hijos en todas las entrevistas de trabajo que he hecho en los últimos diez años.
  • Me han preguntado por mi supervisor en innumerables ocasiones, a pesar de haber dejado claro que era la responsable del proyecto.
  • Una vez me eligieron en un proceso de selección porque la otra candidata se acababa de casar y pensaban que querría tener hijos pronto porque tiene la edad. 


Hoy es el día de la mujer trabajadora. Felicidades, señoras.



* Porque, como todos sabemos, la especie humana se reproduce por esporas y los hombres no tienen hijos.

martes, 18 de agosto de 2015

Perdida

Buscaba un enlace y, casi sin querer, he releído algunos post del blog que fue y no tenía que haber dejado de ser.

Me he sorprendido mucho. Me he perdido.

¿Dónde está esa mujer que escribía todos los días, que se sorprendía por cualquier cosa, que compartía con cierta gracia todo tipo de cosas? ¿Dónde ha quedado aquella mujer que se sentía inspirada por todo, que encontraba algo divertido en casi todo, que, a pesar de lo malo, siempre sentía la necesidad de contar cosas?

A veces abro el editor de blogger con una idea en la cabeza, miro el espacio en blanco, abro otra página, miro otra vez, pienso un rato... y cierro el editor de blogger.

No quiero mentir: sé por qué no puedo escribir como antes. Lo que no sé es cómo esconderlo, coger aire, reencontrarme, recuperarme y volver a empezar.

Y en eso estoy, buscándome.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La mediocridad

Pasamos los días con la creencia de que tenemos que ser los mejores. Que tenemos que acabarnos todo lo que hay en el plato. Que tenemos que tener metas en la vida y alcanzarlas. Que tenemos que hacer lo que tenemos que hacer. Que tenemos que sufrir para presumir. Que no vamos a llegar a nada si no nos esforzamos mucho. Que tenemos que andar rectos para que no nos salga chepa. Que tenemos que aprender cosas cada día. Que el trabajo dignifica. Que no debemos quejarnos porque siempre hay alguien que está peor. Que nadie te regala nada. Que el fin justifica los medios. Que está feo morderse las uñas. Que tenemos que ser buenas personas porque sí, poner la otra mejilla, defender a los débiles y criticar a los poderosos. Que tenemos que triunfar para ser importantes. Que es importante ser importante. Que la vida es así.

Y yo reivindico poder quitar el borde de la pizza y apartar las alcaparras porque no me gustan. Reivindico el desorden ordenado a mi alrededor. Reivindico hacer un agujero más en el cinturón para que no me apriete, en  lugar de sufrir una dieta infinita. Reivindico poder perder el tiempo arrancando las hojas muertas de las plantas en lugar de estar haciendo la cama para dejar la casa ordenada. Revindico el placer de caminar despacio hacia el trabajo mirando alrededor sin prisa, imaginando historias dentro de las casas. Reivindico dejar las cosas a medio hacer. Revindico la elección de ser mediocre, de no tener ambición, de querer vivir tranquilo, de no medir la propia vida comparándola con los demás, de no querer siempre más de todo.



Con la excepción de las croquetas, ahí sí que hay que querer siempre más o es que estás muerto por dentro.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Felicidades, Bichejo

Hoy es un día tan bueno como otro cualquier para hablar de Bichejo, que se me ha antojao motu propio, sin razón alguna ni nada.

Lo malo de hablar sorpresivamente de alguien a quien quieres es que igual a la otra persona, que no se lo espera ni nada, le da un susto y le sienta mal o algo, pero aquí hemos venido a jugar. Y a ganar, que todo se tiene que decir, que para perder ya está el Valensia.

¿Qué podemos decir de Bichejo?

Pues, HABER, que es una persona, de profesión Acuario.


Como buena Acuario, es tímida, contenida o tranquila, aunque también puede ser otra cosa, vete a saber, con las personas contenidas nunca se sabe. 

Lo que sí sabemos es que se peina, yo soy testiga, no como la panda esa de señoras con pelo a lo hormigas en el árbol que van en los autobuses por las mañanas. De hecho, se peina regularmente y hasta hace otras cosas de maquillarse perfectamente, leer como si no hubiera un mañana y entenderlo todo, comentar cosas de asesinatos de Agatha, disfrutar de la ópera y el teatro, a veces de los que podríamos denominar y más cosas, que yo no sé cómo le da para tanto y llevar siempre las uñas perfectas, que a mí es lo que más me importa de los demás. Eso, y que lo de que se sepan las canciones del Rocky Horror Picture Show. Ella es un WIN-WIN, claro.

Además, Bichejo es tigre. En China dicen de los tigres de horóscopo que son impulsivos y tercos, pero eso es porque no han conocido (aún) a nuestra heroína, un ejemplo de que no y aprovecho para colar a los tigres de Gales y Linares, respectivamente, y de izquierda a derecha.


PERO, sobre todo, SOBRE TODO, es una de esas personas que piensas "joder, qué suerte tengo de haberla conocido", una de esas que cuando pasan por tu vida no quieres que se vayan, porque te gustaría compartir la escoba con ellas hasta el infinito y más allá.



Felicidades, querida. Querida de "te quiero una jartá", I mean.

jueves, 8 de enero de 2015

Los límites del humor

Una panda de pirados ha matado a doce personas en Charlie Hebdo, una revista francesa satírica amenaza por integristas islámicos por haber satirizado a Mahoma.

Desolados por la masacre, un porrón de internautas se han plantado el avatar de Je suis Charlie, como muestra de solidaridad con las víctimas. Que estas personas hayan muerto por ridiculizar los símbolos de una religión es inaceptable, y quieren dejarlo bien claro. No hay que permitir que la libertad de expresión se pliegue a las exigencias de algunos. De eso, ni hablar.

Muchas de estas personas, que ahora reclaman la libertad de expresión para esta revista, sus dibujantes y guionistas, son los primeros que se echan las manos a la cabeza cuando leen tuits o bromas sobre otras tragedias. Muchas de estas personas han hecho un poquito de paripé, me temo.

¿Cómo quedamos? ¿Queremos que se pueda bromear sobre cualquier cosa porque si no no hay libertad de expresión, o no? Porque reclamar libertad de expresión para unos sí y para otros no está feo. Creo.

¿Tenemos claro ahora que lo que llamamos los límites del humor lo marca claramente si lo que se dice es un delito tipificado, o qué? 
Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo 29
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Para evitar la mierda esa de la absolutización de todo, aunque pienso que hay mucho gelipollas que se suma al primer carro que ve pasar por su TL para parecer guayón, no defiendo lo contrario, ni mucho menos. Así, en frío, sin que me toque en la piel el asesinato de estas personas, porque no les conocía, lo siento mucho. Seguramente no merecían morir así, casi nadie merece morir así. Y espero que quienes les han matado, los que defienden esa mierda de causa, los que lo han jaleado y todo eso, mueran comidos por gusanos desde dentro, lentamente, con mucho dolor. 

martes, 30 de diciembre de 2014

Quince propósitos

  1. Acabar dosmilquince con #noviodeverdad.
  2. Cumplir los plazos. Y las promesas.
  3. Desaparecer a Aquiles. Del todo.
  4. Descubrir qué quiero ser de más mayor.
  5. Conseguir entrar en el vestido de Jocomomola favorito de todos los tiempos en verano.
  6. Escribir todos los días.
  7. Escuchar más.
  8. Hablar menos.
  9. Mantener el orden en el hogar. Y en la vida.
  10. No comprar más zapatos. Ni ropa. Ni nada que no necesite de verdat.
  11. Quitarme un poco de Facebook y Tuiter.
  12. Seguir haciendo terapia.
  13. Tomar todos esos cafés y cervezas que se prometen y siempre se aplazan..
  14. Viajar sola.
  15. Volver a cantar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

La lotería

Leo estos días muchas cosas que haría le gente si le tocara la lotería y me pregunto qué haría yo. Compro muy poca, la justa que me pasa por delante en el despacho, por evitar el rollo ese del "Y si...", por evitar haberla tenido en la mano y haberla dejado pasar. De hecho, nunca he comprado lotería en una administración. Y nunca compro en otro momento del año.

Quizás por eso me pregunto sólo estos días qué haría yo si me tocara la lotería.

Y me doy cuenta de que debo ser bastante aburrida, porque no deseo hacer grandes viajes o dar la vuelta al mundo, ni comprar cosas lujosas, ni nada de eso. Pienso en qué desearía cambiar y resulta que el dinero no pinta nada. Las cosas que más feliz me harían no puedo solucionarlas con más dinero. Ni yo, ni nadie. Quizás podría poner parches de vez en cuando, pero no dependen de la pasta. 

El dinero no detiene el tiempo, ni para mí ni para nadie. No hace que los rencores ni los reproches desaparezcan por arte de magia. No cura, a menudo ni siquiera sirve para que otros te curen, porque hay cosas que no tiene solución. No sirve para comprar amor, ni cariño, ni nada. Bueno, como mucho, quizás pueda comprar compañía, pero poco más.

Aún así, sí, me gustaría que me tocara la lotería, sólo por el placer de dejar el trabajo y darme tiempo sin angustias para plantearme qué hacer el resto de mi vida. 

¿Qué harías tú?

Mucha suerte.

Y salud. Que no falte.





miércoles, 17 de diciembre de 2014

Mi extrema delgadez

Por disgustos que no vienen al caso, he adelgazado unos kilos. O unos gramos. El caso es que es lo suficiente como para que la ropa me quede menos amorcillante. Yo estoy muy pagá y me veo pibonazo. Que puede que tenga una percepción algo distorsionada de la realidad PERO.

Con la tontería del ¿has adelgazado un poco? Pues ahora, un poco más, mi hermano el vigoréxico de los cojones no me deja comer turrón, ni beber cosas con gases, ni comer pan ni comer nada y, claro, aún me veo más delgada, si cabe. 

Y lo digo. Todo el rato. En cualquier momento.

Hace unos días fuimos a comprar unas cosas a Ikea y en eso que te despistas y acabas a seis kilómetros y tres fronteras internacionales de tus acompañantes. Menos mal que en Ikea son sabios y rubios y los expositores están así, bajitos, y si te pones de puntillas y miras alrededor como si te hubieras perdido en la feria acabas encontrando a quién has perdido. 

Yo ya me sé este truco y me estaba escondiendo. Ya había visto a mi hermano buscarme hacía un rato pero me caaaaaaaaarga hasta el infinito ir de compras con él y estaba escondiéndome un poco en las columnas y las esquinas. 

Si alguna vez os dice de ir de compras, ignoradle, como si hablara con vuestro bolso. 

Es daltónico y un poco übersexual y hay que decirle de qué pantone exacto es cada cosa, si pega con el resto de las cosas y por qué no necesita un QLÏCKRÔF de plástico para el baño, por barato que sea. 

Compartí en silencio mis escondites durante un rato con un tipo que empujaba un carro lleno de CLOBSTRËJS, que también evitaba a sus acompañantes, a la sazón, su mujer y su hija prepúber. Creo que decidió seguirme para sentirse menos solo entre la multitud. O porque me vio entrenada, vete a saber.

En esto que mi bro me ve y viene hacia mí.

- ¿Dónde te habías metido? Llevo un rato buscándote. No te veía.
- Eso es por lo de mi extrema delgadez (gesto de macizorra pasándose las manos por el contorno sinuoso de las caderas). Hay que solucionarlo, vamos a merendar unos gofres.

Aún estamos descojonándonos de la cara de LAK barnizada que se le quedó a ese pobre tipo, que nos siguió el resto de recorrido con una mezcla de intriga y espanto, mirándonos en los reflejos de los espejos cuando pensaba que no nos dábamos cuenta. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La aplicación

- Hola, ¿conocéis nuestra aplicación para ver las promociones y...
- No, y no quiero conocerla, gracias.

Estoy segura de que el día que respondí así a un camarero que estaba haciendo su trabajo la hamburguesa había pasado por la suela de su zapato o por la tapa del váter de personal.

Algunos días después...

- ... y aquí tenéis las bebidas. ¿Os habéis descargado la aplicación para
- No, y no voy a descargármela, gracias.

Ese día desconfié fuertemente de la salsa que venía con las patatas. Picaba tanto que podía haber meado un rinoceronte dentro y no me hubiera enterado.

A la semana siguiente...

- ... y si os registráis en nuestra aplicación veréis que en el menú...
- No voy a registrarme en ningún sitio, gracias.

El postre sabía a caca, claramente.

Y unos días después...

- ¡Hola! ¿Sabéis que si estáis registrados en nuestra aplicación tenéis acceso a descuentos y
- No. Ni ganas. Una light sin limón y sin hielo. 


Rellena esta cuestionario con tus sugerencias para mejorar nuestro servicio:

Necesitáis una aplicación para reconocer a los clientes que vienen todas las semanas y están hasta el mismísimo coño de deciros que no se van a descargar vuestra aplicación en vuestra mierda de local sin cobertura. Ah, tenéis que mejorar la salsa de las patatas y la tarta de queso y chocolate, saben como si un rebaño de cabras hubiera tenido diarrea encima

Si me hubiera descargado la aplicación os pondría un cero patatero y se enteraría todo el mundo. Aún me lo tendréis que agradecer.


Based on a true story.

lunes, 19 de mayo de 2014

El adoptado

A mi hermano mayor le llamamos el adoptado porque es diferente. No es que sea diferente a nosotros, al resto de la familia, es que es diferente a cualquier otra persona que conozco. Con la excepción de sus novias, que si no fueran iguales no le soportarían, claro.

Mis padres tienen más o menos claro que es su hijo porque todo el mundo dice que somos todos iguales, pero también dicen que hay perros iguales a sus dueños Y FÍJATE.

Al parecer, es el mejor en su trabajo. EL MEJOR. Dirige equipos de 20, 60, 100 personas con mano dura, es muy exigente, pero nunca sube el tono de voz, es didáctico, comprensivo, tolerante y cariñoso y todo el mundo le adora. Sabe todo lo que hay que saber y más sobre cosas alucinantes relacionadas con su trabajo pero para lo demás es prácticamente un analfabeto funcional.

Mi hermano mayor nunca se ha leído un libro que no tenga que ver con su trabajo. No tiene ni idea de qué ha pasado en el mundo antes de que él tuviera consciencia de las cosas y casi parece que no le importa. Para él el mundo es lo que conoce, lo que ve y lo que siente. A veces da miedo lo simple que parece que es.

Es un tipo peculiar, seguramente si no fuera mi hermano y le conociera casi como a mí misma nunca me habría relacionado con él más de lo estrictamente necesario, porque es capaz de sacar de quicio al santo job con su rollo de vive, déjame vivir, y compra la cerveza que me gusta.

Es la persona más egoísta que conozco y, sin embargo, es también la más generosa. Lo suyo es tuyo, sin reservas y casi hasta las últimas consecuencias, así que no se para a pensar que lo tuyo quizás no sea suyo, o quizás no quieres que sea suyo para siempre.

Vamos, que le quiero con locura, pero recordadme que guarde bajo llave mis camisetas de Spiderman porque ya me ha sustraído tres, el jodido adoptado generoso de los cojones.

lunes, 27 de enero de 2014

Gorda

Al parecer hace unos días un señor mandó un correo electrónico a una presentadora de la BBC y ella le respondió en directo. Por favor, ved, leed el vídeo.


La frase que más me ha llamado la atención del correo del señor es "(...) La obesidad es una de las peores decisiones que una persona puede tomar y uno de los hábitos más peligrosos de mantener, (...)". Porque creo que tiene razón. 

No debe ser agradable recibir un correo así pero estoy segura de que no es el más grosero o maleducado que se puede leer. Y me parece que tiene razón. Más allá de lo cuerdo que me parezca que alguien escriba a una presentadora de televisión para decirle que no es un buen ejemplo porque es gorda, creo que tiene razón en esa frase.

Y no entiendo muy bien la respuesta de ella. Es elegante, y sabe llevar bastante bien la discusión hacia otros temas pero no la entiendo, no entiendo por qué se mete en ese berenjenal. Sí, nena, estás objetivamente gorda. No pasa nada, seguramente eres presentadora porque haces un trabajo estupendo pero, objetivamente, estás gorda, no nos hace falta un certificado médico para poder decirlo. 

Tampoco entiendo por qué se pone tan contenta por las numerosas muestras de apoyo. ¿Que es porque la gente le quiere aunque esté gorda? Fenomenal. ¿Que es porque la gente le quiere porque está gorda? MAL, MUY MAL. 

Claro que le persona que te pone a parir en su casa delante de sus niños porque estás gorda es un mal ejemplo para sus niños que, probablemente, serán acosadores en la escuela pero, sinceramente, alguien que manda un mensaje así no es quien más me preocuparía. Probablemente este sería más tipo talibán de la verdura, pero no le veo como educador sistemático de acosadores. que igual me equivoco pero, oye.

¿Qué es peor, jalear a quien se mete con alguien porque está gordo o jalear al gordo para que se sienta querido?

Este vídeo me ha perturbado y, aún así, no tengo una opinión clara sobre el tema. Y, claro...

domingo, 5 de enero de 2014

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Iba a empezar esta carta insultando a SSMM, con el tonillo ese soberbio y resentido que se lleva ahora, de quien cree que merece algo y el destino se lo niega pero no, porque me he dado cuenta de que igual no merezco el regalo que me gustaría que me trajérais en 2014. Sin dramatismos, ni nada pero, oye, es posible, nunca se sabe.

La cuestión es que quiero una única cosa: un compañero. O compañera, me da igual, la verdad, no soy piquismiquis con estas cosas. Quiero una persona con quien compartir la vida, mis alegrías y mis penas, todas esas cositas. 

Durante unos años ha estado muy bien ser una braga loca. No, en serio, ha sido divertido, muy divertido. Y muy didáctico, sinceramente. Aprende una a ser independiente para todo y eso está muy bien: una no tiene que consensuar dónde, con quién, cuándo ni a qué va a los sitios, ni lo que hace, ni las decisiones que toma... ni nada. Muy bien todo, en serio.

Pero ya está. Ya sé cómo organizar mi tiempo y mis intereses en solitario, ahora quiero reaprender a hacerlo con otra persona con la que quiera estar y que quiera estar conmigo. Pero de verdad.

A veces pienso que no pido gran cosa, que no debería ser tan difícil encontrar a alguien que quiera estar conmigo: soy inteligente, simpática, divertida, trabajadora, culta, cariñosa, curiosa, no estoy mal, sé hacer torrijas... Que también soy muy maniática, independiente, exagerada, chismosa, dramaqueen, impaciente, malhumorada, ceniza, tengo unos TOC... pero, oye, los hay de peores.

Pues, mira, parece que sí, que es difícil. Eso y que tengo mal ojo. No hay manera de encontrarme un parejo que me apañe.

Por eso os lo pido a vosotros. Porque sois magos y podéis con todo, ¿no? ¿NO?

lunes, 23 de diciembre de 2013

Pensemos

A lo mejor la cuestión no es si tengo que empezar a pensar o no en conformarme con cualquiera. A lo mejor es que tengo que empezar a pensar en conseguir que cualquiera se conforme conmigo.

El 2014 va a ser el Año Internacional de la Búsqueda de un Parejo para Gordi. 

Voy a necesitar vuestra ayuda. Empecemos a pensar. Caris.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Conversación inventada

- Y ¿dice usted que es votante del PP?
- Sí, de siempre.

- Pero, ¿vota usted por costumbre o porque le parece bien las decisiones de toma, su política social, las medidas económicas, los recortes, la corrupción...?
- Oiga, no me haga demagogia con la pregunta ya directamente. Yo voto al Partido Popular porque, aunque no estoy de acuerdo con algunas decisiones que toma, son más las cosas con las que estoy de acuerdo que con las que discrepo.
Algunas de las medidas económicas que está poniendo en marcha me parecen bien. No, bien, no, son necesarias. Y Europa las exige. Y ahora manda Europa. El PP se ha atrevido a hacer cosas que otros no han sabido cómo afrontar. Sobre todo se ha atrevido a tomar medidas para reducir gasto público, que era insostenible, y reducir el déficit, que también era insostenible. No podemos gastar más de lo que ingresamos, no indefinidamente.

- El gasto público paga servicios que presta el estado, que deben ser universales, como la Sanidad y la educación. Es cierto que las políticas sociales son más caras, pero son también más solidarias y... 
- Mire. Las políticas sociales se usan para captar voto fácil de los más desfavorecidos. De los pobres, vaya. Que son más pero, sinceramente, pintan menos. El Partido Socialista utilizaba el dinero público para ampliar la cobertura social a más personas pero, seamos francos, eso genera dependencia del papá Estado que, a su vez, aumenta el gasto, que genera más dependencia porque la gente se acostumbra a que el estado resuelva sus necesidades básicas incluso cuando no son básicas. ¿Por qué se tiene que dar ayudas para vivienda a gente sin trabajo? A mis hijos, que trabajan, nadie les da nada. No se premia el esfuerzo, y eso es una mala enseñanza para la sociedad.

- Hombre, las políticas sociales tienen como objetivo que haya más personas independientes, dar a todo el mundo las mismas oportunidades.
- Ya, pero es que todo el mundo no tiene por qué tener las mismas oportunidades. Es duro decirlo, pero la vida no es justa: se debe premiar el esfuerzo, si se premia a quien no tiene nada sólo porque no lo tiene, todo el mundo dejaría de esforzarse por tener un poco, porque sin esforzarse nada tendría más.

- Uf... Muchos dicen que una parte muy gorda de la responsabilidad sobre el déficit es de la corrupción política, del despilfarro, de los grandes eventos...
- Seguramente podría hacerse mejor, pero siempre hay quien va a llenarse la mano y no se puede generalizar. Cuando haya pruebas, que se juzgue y se condene, pero no se puede generalizar. 
En cuanto a los grandes eventos... digan lo que digan, son acciones que benefician claramente a las ciudades donde se hacen. Emplean a muchas personas en el sector servicios: limpieza, restauración, comercio. No me va a decir que es lo mismo que en una ciudad haya un millón de personas a que haya medio millón más si hay una carrera de motos o un macroconcierto...

- Es posible pero ¿no habría que priorizar y destinar primero recursos a otras cosas más necesarias como personas necesario en Sanidad, o en las escuelas, o en los servicios de limpieza, con salarios ajustados y en condiciones laborales del primer mundo?
- Hay que destinar más personas a la Sanidad pública y la educación porque aquí todo el mundo es bienvenido y tiene los mismos derechos, sea español o no. Yo no soy racista pero primero los españoles y luego los demás. No hay para todos, hay que priorizar. Y luego, supongo que se refiere usted a trabajadores públicos, un colectivo anacrónico que disfruta de prebendas que ya no nos podemos permitir. Y lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el Estado, las Administraciones Públicas, no son, no pueden ser, una agencia de colocación. Nos deben a los ciudadanos el mejor servicio por el menor coste y esto no pueden garantizarlo con funcionarios.

- También me gustaría hablar sobre cómo se posiciona el PP en el aborto o la religión.
- Pero, vamos a ver, el Partido Popular es un partido de derechas, conservador, confesional de facto, ¿qué pensaba, que iba a quedarse calladito en temas tan peliagudos como estos, tan importantes para la Iglesia Católica, un apoyo imprescindible para que tenga el poder? Venga, va, no me sea lechuguino... EL Partido Popular hace lo que haría cualquiera que tenga el poder: creerse legitimado para tomar decisiones. Yo también lo haría. ¿Usted no?

- ¿Y no le parece autoritario, poco democrático?
- Autoritario, sí, pero es necesario. Hace falta mano dura, si no esto sería un sindiós. ¿Poco democrático? No, el PP ha sido elegido con mayoría absoluta. 

- Vaya... me temo que usté y yo no vamos a estar nunca de acuerdo...
- No tenemos que estarlo.

- En cualquier caso, le agradezco que haya compartido conmigo sus pensamientos sin haber recurrido al cochino y tú más.
- Pues de nada, oiga, de nada.



Si alguien conoce a alguien del Partido Popular con quien pueda tener una conversación así, por favor, que me lo presente.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Lo del caralibro

Yo he venido aquí a hablar de mi caralibro.

No es un secreto que soy muy fan de las redes sociales. Todo lo que me han dado, y me dan, es mucho más de lo que nunca hubiera esperado pero, oye, tienen sus cositas. Si a eso sumamos que yo también tengo mis cositas... pues un no parar de risas y jalalala.

Coño, que me estoy encontrando con situaciones surrealistas que ríete tú de La Cúpula de los cojones.

Y la más mejor-peor es Facebook.

Al principio yo era como muy talibán de mi intimidad: "yo sólo acepto a mis amigos más íntimos". Gelipollas, vaya. Claro, un aburrimiento del copón, porque íntimos, lo que se dice íntimos, pues hay poquitos, y muchos no utilizaban el caralibro para nada. O para poner fotos de su perro y de sus niños. Un coñazo.

A medida que fui usándolo me di cuenta de que era MI SITIO. Me encanta el caralibro. Con sus altibajos y sus cosas, pero me encanta. Fui abriendo la mano e iba todo muy bien: uno que he conocido una noche nosedónde, otra con la que he hecho un curso, una con la que iba al colegio de pequeña, los compañeros de facultad, los ex compañeros de trabajo, la gente que iba conociendo en Twitter y del blog... Todo muy bien. Porque lo mejor de esto es que con botones se arregla todo. Así que como siempre he tenido el dedito igual de rápido para aceptar que para ignorar solicitudes o borrar contactos, pues sin problemas y sin rencores. Qué fácil es escaquearse en Facebook... Y luego los cambios de configuración, la posibilidad de poner a la gente lejitos... xé, el despiporre! Y yo feliz.

Hasta hace unos meses. Resulta que un día recibo una solicitud de amistad de la mujer de un señor que me estoy zumbando. Y me quedo muerta. La conozco, me conoce, tenemos amigos comunes y coincidimos comentando en algunos sitios. JODER.

Me apetece una mierda tener su carita ahí, entre los míos pero, tras una rápida consulta al comité de crisis de la panda de la mediana edad, la acepto, no se vaya a pensar lo que sí es, se mosquee y la liemos.

Y nada, ahí la tengo. No molesta demasiado, pero no me mola tenerla. 

Y cuando ya me había acostumbrado va y la historia se repite con otra esposa. ¡LAPUTADEOROS!

De hecho, me juré a mí misma que si recibía una tercera solicitud del mismo palo, las metería en una lista llamada "El Club de las Primeras Esposas" y publicaría cositas especialmente para ellas. A ver qué pasaba.

En fin, que ahí estoy yo y ahí estaban ellas. Y ellos. Todos ahí, al montonet.

Y en eso que se separan las dos parejas con unos días de diferencia y se eliminan vicevérsicamente de los Facebook. Y yo me quedo con todo: con ellos, que ya no tienen a sus esposas como "amigas", y con ellas, que me tienen de "amiga" a mí, pero no a ellos, claro.

Y entonces ellas no dejan de poner trozos de canciones miérder de esas de desamor, traición, perdones y milongas con palmitas y cajón. Que no sé pa qué, si ya no les tienen a ellos en el caralibro...

Pero eso no es lo peor. Lo peor es que me van a tener que atar los deditos un día de estos porque yo me espero una horda de rumanos en la puerta de mi curro el día que publique esto, a ver qué pasa: