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jueves, 30 de noviembre de 2017

El post de la Rizos

Hoy La Rizos nos ha dedicado un post y una canción.

El post podéis leerlo en Una de Rizos, el blog de la oveja más bonita de la blogosfera y del resto del extranjero.

Y la canción podéis escucharla aquí:


Cosas como esta hacen que la vida sea mucho mejor porque, ya saben, quién canta, su mal espanta.

Gracias, Rizosa. Te queremos UNA JARTÁ. Así en plural y en mayúsculas.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Volvemos con las #cosas

Este año son 17, CLARO.

Demasiadas para hacer listas.

Así que el proyecto de las #17cosas no va a tener listas, pero sí tiene dos características muy bonitas:
- Es anónimo.
- Es suicida.

¿Que cómo va a ser el #17cosas?
Quien quiera participar tiene que mandar su correo electrónico por DM a @gordipe o @mg_espi.

El plazo finaliza el 23 de noviembre a las 23:59.

El 24 de noviembre haremos un sorteo anónimo entre todos los participantes, y se te comunicará a quién tienes que hacer un regalo virtual: una canción dedicada, un chiste, una poesía, una historia, WHATEVER.

No vale con mandar una canción y ya está, no, hay que decir por qué esa canción te recuerda a esa persona, por qué te cae bien, por qué te gustaría que le fuera bien y esas cosas. Piensa que es como un regalo de amigo invisibla pero sin el mal rollo del trabajo.

¿Puede que te toque un desconocido? Puede, pero eso es lo bonito, que vas a tener que leerle, o ver sus fotos, para conocerle más, imaginar cómo es, si tiene alma y de qué color es… y esforzarte un pelín para hacerle un regalo virtual. Que tampoco es picar piedra, vaya.

Cada persona sabrá a quién tiene que hacer el regalo pero no quién va a regalarle. Y descubrirse o no lo dejamos a vuestro libre albedrío.

Tienes hasta el 3 de diciembre para enviar tu regalo virtual, te daremos instrucciones por correo o por DM.

Esto es lo anónimo bonito.

Y AHORA VA LO SUICIDA BONITO.

Esto sólo va a funcionar si todas las personas que dicen que van a participar lo hacen.

Si alguien se raja a última hora las #17cosas no podrán salir, porque no queremos que nadie se quede sin su regalo. Qué desilusión.

Si todo va bien, empezaremos a publicar el 10 de diciembre.

Si te rajas, no habrá nada, no hay plan B, RIP #17cosas, y la blogosfera seguirá siendo un páramo también en Navidad.

via GIPHY

Participa, coñe.

Como los últimos cuatro años, esperamos compartir buen rollo y bonitismo por la blogosfera en el mes más brillante e iluminado del año.

Como dice @mg_espi, es bonito y arriesgado confiar en la gente a lo loco, así que, ¿por qué no hacerlo?

sábado, 21 de octubre de 2017

Compartiendo


Que la Internec y las redes sociales me fascinan no es un secreto.

Me pregunto constantemente por qué lo hacemos, lo de la intimidad y la extimidad, cómo hubiera sido mi vida sin estas experiencias, cómo sería yo sin estas experiencias, si las cosas serían mejor o peor, qué me aporta o me quita...

Pero supongo que eso es porque siempre me lo cuestiono todo e intento ver las cosas desde todos los ángulos que soy capaz de imaginar.

Lo único que no me cuestiono es que gracias a todo esto aprendí que no soy un bicho raro, que no he inventado nada, y que todo lo que se a puede ocurrir a mí seguro que ya se le ha ocurrido a alguien antes.

Y eso siempre ha hecho que me quede más tranquila.

Quizás por eso sigo compartiendo.

martes, 4 de julio de 2017

Día 1: #Proyectohuevos

El ser humano, en concreto, el ser humano español venido arriba, es muy de responder reguleramente a un reto. Y entendamos "ser humano español venido arriba" como Gordipé, y "reguleramente" como "gilipollamente".

Y a mí me han retado.

Me han retado a escribir un mínimo de 60 post hasta el 31 de agosto. 

Podría haberme hecho la llonguis y cambiar de tema.

Podría haber dicho que no tengo ganas de escribir.

Podría haber echao la culpa al boogie, o a la falta de #drama, para escaquearme elegantemente.

Podría haber pasao del reto, tranquilamente.

Podría...

Pero, no. Resulta que lo he aceptado. 

Supongo que hay varias razones para haber caído en un aquí no hay huevos de libro, pero las podemos resumir en dos, como los mandamientos:
- Me viene bien tener una excusa para obligarme a escribir. Aceptar el reto significa comprometerme en voz alta. Si no lo cumplo, me dará vergüenza infinita y querré morir. Igual es un poco rebuscado, pero sé que se me entiende.
- A huevos para escribir no me gana ni dios.

Así que, amiguis, aquí queda el compromiso.

Comienza el reto #Proyectohuevos.

Deséenme suerte. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Que igual...

Igual soy idiota pero me tranquiliza mucho cuando leo algo escrito por otra persona que me ayuda a explicar cómo me siento. Que es curioso que para opinar no me haga falta nadie más, y para explicar cómo me siento sí, pero es lo que hay.

Cuando otra persona escribe lo que yo tengo en la cabeza pero no sé explicar, o igual ni siquiera he identificado hasta que lo leo me siento menos sola, menos loca, menos diferente. Y es fenomenal.

Porque hay otras personas que se sienten así, exactamente como yo, y que han sido capaces de escribirlo tan bien, tan sencillamente, pero tan bien, que hace que me sienta aliviada. Reconfortada. Acompañada. No sé, pon todas las adas que quieras. 

Supongo que eso fue una de las claves del éxito de los blogs o, al menos, fue una de las cosas que hizo que yo me enganchara a los blogs: ahí afuera había personas que hacían que no me sintiera un bicho raro, que también se preguntaban cosas que yo nunca había escuchado en voz alta a mi alrededor, que describían cosas parecidas a las mías, que yo nunca había hablado con nadie. 

Ya no es lo mismo, lo sé. Los blogses personales parecen estar heridos de muerte, y los sentimientos de otras personas queda diluida homeopáticamente entre la maraña de contenidos insulsos y virales, pero la internec es muy grande y aún, de vez en cuando, aparecen cosas de esas escritas por otra persona que me ayudan a entender o a explicar. Y siguen haciendo que me sienta mejor. 

Ahora que lo pienso, no me he planteado si soy la única que se siente así de acompañada con esta tontería, sospecho que porque sé que no, que seguro que hay muchas personas a las que nos pasa. Qué fuerte, ¿no?

Me da igual. Me pone contenta. No estoy loca. No me pasa sólo a mí. No son imaginaciones mías. No soy la única.

No pasa nada, no soy yo y lo estoy haciendo bien.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Cántame por el camino

Que sí, que es verdad. 

2016 ha sido un año tirando a horroroso en el que han pasado cantidad de cosas chungas: el Brexit, Trump, la (no) cobra de Bisbal a Chenoa...

Hemos despedido a artistas como Prince, David Bowie o Leonard Cohen. El mundo es un poco más feo. 

​Twitter ha sido un hervidero de malos rollos, flames y horrores varios... ¡si hasta hemos matado a Rita! Bueno, salvo el día del concierto de OT, que lo dimos todo y volvió a ser lo que era, una risa constante y el sitio en el que sacamos nuestra mejor versión y la más creativa. Porque la música (y la risa y los gallos y desafines varios) saca lo mejor de nosotros. Y claro, esto hace que pensemos #cosas.

Este año no pensábamos para nada en #cosas, pero claro, cómo no hacerlo con la de disgustos que nos hemos llevado. Si de otros años menos chungazos hemos sacado listas, el mundo no se merece que en este año del horror no haya #cosas. Y claro, habrá #cosas. Pero un poquito diferentes a otras #cosas.  

Podríamos despedir el año a lo "Que te den, 2016", pero se nos han adelantado.



Así que lo vamos a despedir cantando, que el que canta su mal espanta. Y para ver si tenemos suerte y 2017 no llega muy asustado, que el pobre se encuentra un panorama un poquito desolador. También es verdad que tiene que hacerlo muy muy mal para no superar a 2016. Pero mejor no tentemos a la suerte que en esta vida todo es susceptible de empeorar.

Y ahora es cuando empezáis a jugar vosotros. Este año no puede ser más fácil. Piensa una canción. No tiene por qué ser de este año. Pero tiene que darte muy buen rollo. O ganas de bailar. O risa tonta. O que te guste lo suficiente como para que te quite las penas de esta tragedia de año. Que no haya penas, ni pagafantas, ni intensismos.

Si quieres mandar un par de líneas explicando por qué es tu canción del buen rollo 2016, pues vale. A lo mejor incluso lo publicamos.​ Y título. ¡Pon un título de post!

¿Ya la tienes? Pues date prisa en enviárnosla. El día 1 nos vemos en Cántame por el camino.

Este post es de MG.



NOTA: ¿Hemos dicho ya que pongas un j*d*d* título?

Esto es de Gordipé. EJEM.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Siete años

Siete añazos.

Gordi cumple siete añazos. Que se nos ha pasao, que fue hace un par de días, pero da igual.

Miro p'atrás, como cada año por estas fechas, y sólo puedo dar las gracias. La blogosfera sólo me ha traído cosas buenas, las malas se las ha llevado. Así que sólo puedo darle las gracias. Así que

¡¡¡GRACIAS, BLOGOSFERA!!!

Y digo la blogosfera, así, de gelipollas, como si estuviera saludando al otoño, porque es muy largo de decir todas las cosas buenas que van dentro. Bueno, cosas, no, personas. Y experiencias. Y viajes para conocer a personas. Y experiencias con personas (que igual debería dar las gracias a las personas de la blogosfera, venga, va) 

¡¡¡GRACIAS, PERSONAS DE LA BLOGOSFERA!!!

Gordi nació porque me puse malita y no podía hacer nada más que estar en casa y probar a ver qué era eso de los blogs. Como soy muy maridramas diría que el experimento Gordi me salvó la vida, que queda muy contenido y elegante, pero seguro que viene alguien y suelta que fue la cosa médica y me ciscaré en sus muertos.Y no es plan, que venimos a celebrar.

Me picó el gusanillo, como cuando conoces a alguien que te intriga, por quien tienes curiosidad, y quieres verle todo el rato, y hablar, y escucharle, y todo. Quedé fascinada por la blogosfera, por las personas de la blogosfera. Y por Gordi. 

El blog me ha traído muchas cosas buenas con/contra/por otras personas pero, sobre todo, despertó a Gordi. A lo mejor un psiquiatra se pegaría unas risas con esto pero (y dejemos claro que no soy rara ni estoy loca ni pollas) Gordi ha sido un descubrimiento alucinante. Para bien y para mal, ojo, sobre todo para bien.

Me da pena pensar que algún día Gordi se irá. No va a ser ahora, ni el mes que viene, quizás incluso pasen años, pero acabará, antes o después. Y me da pena pensarlo. 

Pero siete añazos.

Sigo fascinada.




*Otro día hablamos de Twitter.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Las #15cosas: COMENÇONS!

Si me da por acercarme aquí próximamente es muy probable que dé por culo ad infinitum con lo de las #15cosas. Sí, amiguis, ¡ya empezamos!

Por si no lo sabes, las #15cosas es un blog buenrollista que nos hemos montao unas cuantas personas para compartir la risa y el bien. Sin moñeces, buenas intenciones de pega, ni mierdas: cosas que den buen rollo, alegría y jalalala. Y cuando digo #cosas me refiero a vídeos, historias, enlaces, fotos, movidas, LO QUE SEA que se pueda contar en un post y que hagan que nos sintamos un poco mejor.

Esta es la tercera edición y, después de la edición de 2013 y la de 2014, que puedes ver aquí (Y GRATIS), esperamos las cosas chulas de 2015 de todos con muchas ganas. Porque, al final, lo mejor de todo esto es el comboy, la cantidad de gente que se para un momento a compartir con los demás algo de buen rollo.

Qué bonito,¿no?

Pues sí. Es bonito. Se conoce gente. Y se crean lazos de amor, como si nos uniera una cintita de estrellas que nos recuerda que, durante unos días, participamos con otras personas en algo bonito porque sí. 

A mí me haría mucha ilusión que participaras. MUCHA.

Amiguis, comienzan ¡las #15cosas!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Madurar

Creo que estoy mutando hacia una especie de orco asocial selectivo: quiero mucho estar con las personas a las que quiero y con las que disfruto y no quiero estar nada con las personas con las que no disfruto, por lo que sea, independientemente de si las quiero o no.

Lo de disfrutar no es tanto que todo sea risa y jalalala como querer estar todo el rato posible con alguien, porque me gusta su compañía, su conversación, su forma de ver la vida y de compartirla conmigo.

Supongo que eso de hacerse sibarita tiene que ver con madurar, hacerse mayor.

Y puede, sólo puede, que piense en el sibaritismo inverso y que por eso estoy matando el blog:  no me gusta pensar que me estoy convirtiendo en una de esas personas tristonas que llama la atención a base de drama y resquemor con las que nadie quiere estar. No quiero ser una de esas personas. Quiero ser una de esas con las que se elige estar porque sí, porque es bonito el tiempo que se pasa en su compañía, y hace tiempo que tengo la sensación de que ya no aporto gran cosa aquí. Quiero mucho estar aquí, pero ya no sé si me lo merezco. 

No tengo cosas divertidas que contar. Siempre estoy enfadada, en modo hater en bucle infinito. No estoy satisfecha, ni contenta, ni nada. Resistente a un cambio que ni siquiera sé si estoy dispuesta a provoca, vivo cansada y malhumorada, que es una especie de malvivir burgués.

No tengo claro qué hacer.

Con mi vida, digo.

martes, 5 de mayo de 2015

Perezoso

Lo peor que le puede pasar a un blog es que te deje de escribir. De repente notas que tú quieres pero él no, y poco a poco va ganando.

Es como cuando tienes unos días de vacaciones y dices mira, hoy no voy ni a ducharme, y cuando quieres darte cuenta tienes unas rastas graciosas y a una roncha de colacao del viernes pasado en la camiseta le ha salido barba. Y ya te da pereza.

Porque lo peor es eso, la pereza. Que llega un momento en el que al blog le da pereza asomarse a los sitios, que ya, pa qué, si tienes Tuiter, y caralibro, e Instagram. ¡Coñe, si hasta tienes Linkedin! El blog tiene la sensación de que ya lo ha contado todo, que igual ya no queda nadie a quien contarle cosas, o que igual ya no tiene nada que contar, que vete a saber si vale la pena liarse a decir cosas en todos los sitios, que no es que tenga tanta vida interior... Ná, que es todo pereza.

Que a ver si va a ser nomás cuestión de ponerse otra vez, de recoger las rutinas de allá dónde se escondieron, meterse un ratito bajo el grifo de agua fría, espabilarse y ponerse de nuevo en marcha.

Yo le digo que sí, que va a ser eso, que se plimple unas cocascolas o algo y que vuelva. Le digo que se desperece a gusto, que se rasque donde quiere, todo el rato que le haga falta, pero que vuelva.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Las 14 cosas

Últimamente digo mucho que lo de hacerse mayor es una mierda. Sé que es una tontería, lo que es una mierda es la vida y eso, y hacerse mayor es un consecuencia de que pasen los días, no la causa de las desdichas. Pero es una mierda porque cuando una se hace mayor y es responsable de sus cosas, como yo, se da más cuenta de que muchos de los problemas que tiene es por la falta de responsabilidad de otros con sus propias cosas. Y que la vida sería mucho mejor si cada uno fuera mejor. Y ya está, sin más.

Igual no me explico bien pero creo que a estas alturas ustedes me entienden.

El caso es que, a veces, en este vida de mierda pasan cosas que a una le devuelven la confianza en el bonitismo de algunos seres humanos. Y entonces todo pasa a ser un poco menos color caca y se va volviendo como de un color más rojo y brillante.

Para mí, eso son las #14cosas. Algo rojo, brillante y bonito.

Es bonito sin dramatismos y alharacas. Son mensajes y correos de personas a las que quiero compartiendo conmigo, con todos, lo que quieren recordar del año que está apunto de terminar. Sé que para algunos es un esfuerzo hacer una lista de cosas chulas que recordar, o incluso escribir un texto que no destile amargura o mal rollo. Es un esfuerzo, pero lo hacen. No sé por qué, lo hacen. Y yo no puedo más que agradecerlo profundamente, porque me contagian ese buen rollo del que hablamos. Y Thor sabe que me hace más falta el buen rollo que un buen polvME HACE FALTA.

Mañana empezamos las #14cosas. Ya hemos programado las aportaciones que nos han ido llegando y vamos a seguir publicando durante todo el mes de diciembre, así que estáis a tiempo de enviarnos vuestras aportaciones buenrollistas.

Recuerda lo del karma: todo lo que mandas te llega de vuelta. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Autofotos

Ha sido leer este artículo y venirme a la cabeza varias amigas y un amigo que tengo silenciadas en Facebook y que sé, porque ellos me lo han dicho, que su vida sexual está entre muerta y en coma terminal.

Curiosamente, este titular de mierda  ha reforzado un pensamiento que tenía sobre esto hace tiempo, nada científico y basado, simplemente, en la observación de mi entorno: para mí, este rollo de las autofotos compulsivas es una llamada de atención, un "mírame, estoy aquí, te muestro lo que más me gusta de mí, para que veas que soy follable". No sé dónde poner el límite entre "son muchas" o "son demasiadas"; no sé si hay un "demasiadas"; tampoco sé si lo tenía en la cabeza de manera inconsciente por la situación conocida de esas personas concretas o es que es así, que realmente significa eso, que están faltos de sexo y lo dicen, y lo piden, aunque no lo sepan.

No me parece mal, OJOCUIDAO, querer más y mejor sexo es estupendo, pero me da qué pensar porque no hay casi nada más triste que una retahíla de autofotos poniendo morritos, con una ristra de comentarios de Guaaaapaaaaaa, con un millón de Me gusta del marido y de otras amigas con otro millón de selfies.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Espiando

Con el paso del tiempo, el gigatrón de razones que tenía para no querer ser descubierta por las personas de mi vida carnal se han quedado en dos, como los mandamientos:

  • Si se abriera el blog, o la cuenta de Tuiter, a mi entorno, siento que perdería un espacio para desahogarme, para contar cosas de las que no hablo de normal, por las razones que sea y blablabla. 
  • Me da vergüenza el nick.
La primera supongo que es fácilmente comprensible. No pasa nada, pero no me apetece, me gusta tener este pedacito de yo para mí, para nosotros.

La segunda quizás no lo es tanto. Pero es. Y las veces que alguien de mi via carnal ha descubierto el álter ego de Gordipé me he bloqueado y no he sabido qué hacer. Bueno, sí, me ha dado el catacróquer, lo he borrado todo, he hecho la clocreta, el moonwalker, el pino puente y lo que se me ha ocurrido hasta que me he tranquilizado, he apagado el móvil un ratito y he vuelto a lo mío.

En todas estas ocasiones, mi vida ha pasado ante mis ojos como un carrusel de Benny Hill, y me imaginaba desnuda ante el mundo, que se carcajeaba de mí, se sorprendía de mis cosas y me señalaba, acusador, todo a la vez, sin orden ni concierto. Como si fuera culpable de algo, como si tuviera que esconderme, como si estuviera haciendo algo malo.

Hace relativamente poco tiempo que me he dado cuenta de que no pasa nada. Gordipé soy yo y yo soy Gordipé. Sigo prefiriendo que no se escampe la cosa, y aún me avergüenzo no sé muy bien de qué, pero ya me he acostumbrado a que me llamen Gordipé y me gusta. Me da vergüenza que me lo diga según quién, pero me gusta. 

Y creo que aún me da vergüenza porque sigo sintiéndome desnuda y vulnerable, como si alguien que no tiene permiso me estuviera espiando por una rendija, porque igual Gordipé es más yo que yo misma. No sé, es raro. 

En todo esto pensaba cuando, por casualidad (o valiéndome de mis dotes de deducción, observación e hijaputez) he sido yo la que espiaba por una rendija, al descubrir a alguien. Alguien que supongo que querría permanecer en el economato, por cómo se comporta, por las cosas que dice, por cómo las dice, por su historia, que igual se sentiría avergonzada si se sintiera descubierta. O descubierta por mí, concletamente.

Tentada he estado de trollear un poco, sintiéndome superior y segura, confiando en mi muralla, mi escudo y mi armadura. Pero no lo he hecho. Y no porque no me apeteciera, ni porque piense que es injusto que haga que se sienta como yo no quiero volver a sentirme. No, no hay bondad en la contención. No lo he hecho porque si uno juega con fuego siempre acaba quemándose. Y yo ya tengo más quemaduras de tercer grado de las que puedo gestionar.

Aún así, aún habiendo resistido la tentación, me sigo sintiendo un poquito superior, como si pudiera mirar desde arriba y controlarlo todo, sólo porque sé quién es. Yo sé quién es y ella no. 

Joder, qué simpleza, ¿no?

miércoles, 1 de octubre de 2014

Catorce cosas

Hay muchas razones por las que deberías participar en las Catorce cosas, pero sólo vamos a contarte unas cuantas:
  • Faltan cuatro tres meses para que acabe 2014. 
  • Ya tenemos nombre para este año: Catorce cosas.
  • La edición de las cosas de 2013 fue muy divertida.
  • En las Trece cosas tuvimos la suerte de contar con 22 blogueros y blogueras, tuiteros y tuiteras y otras personas. 
  • Puedes participar con vídeos, post, imágenes, historias, montajes, tuits, discursos de Alberto Fabra... LO QUE QUIERAS.
  • Serás Promotor Especial Superguay Buenrollista de Honor Bombón Dos Sicilias. 
  • Sólo hay un requisito sine qua non: tienes que ser buenrollista*. No valen amarguras ni dolores. BUEN RO LLIS MO.
  • Es muy fácil: tú nos envías un correo con lo que quieres publicar en Catorce cosas y nosotros lo publicamos.
  • Ofrecemos servicio gratuito de corrección de textos. Nadie sabrá si eres lers.
  • Hacer cosas junto a otras personas, mola. Mira, si no, follJUGAR AL PARCHÍS.
  • Conocerás gente. Bueno, gente no, blogueros y blogueras y tuiteros y tuiteras, que es parecido.
  • Puedes dar rienda suelta a tu imaginación, no temas, seguro que hay alguien peor que tú. O con peor gusto.
  • Te querremos más. Si cabe.
  • Todavía faltan cuatro tres meses para que acabe 2014. Sí, aún. TIENES TIEMPO.



*Y saber qué significa sine qua non.

viernes, 21 de marzo de 2014

Sorprendida

Siempre me ha gustado saber el por qué de las cosas. Y cuando no soy capaz de encontrar una respuesta por mí misma, pues pregunto.

Dice mi madre que casi desde que empecé a hablar preguntaba por qué todo. ¿Por qué sale humo cuando hay cosas en el fuego? ¿Por qué se tiene que tirar agua al váter si ya hay dentro? ¿Por qué me tengo que acostar ya? ¿Por qué los señores que viven en Australia no se caen si están boca abajo? A los diez años o así me dio por desmontarlo todo porque quería saber cómo funcionaban las cosas por dentro. La pobre tuvo que poner la pasta de dientes en el estante más alto porque destrocé varios tubos intentando descubrir cómo se hacían las rayitas rojas.

Sigo así. Quiero saberlo todo, aunque hacerme mayor me ha hecho más consciente de que soy incapaz de entender muchas cosas, así que me concentro en las que sí entiendo y me interesan, aunque no siempre van de la mano.

En el caso de la blogocosa, de lo de las redes sociales, sí, lo entiendo casi todo intuitivamente y, además, me interesa mucho. Creo que por eso me gusta tanto: lo entiendo todo y, a mi modo y en mi pequeño mundo, lo controlo.

Por eso ahora estoy consternada: hay algo que no entiendo.

Desde hace unos días, el número de visitas se ha duplicado. Inexplicablemente. De repente. Suddenly. ¡Halehop!

No he hecho nada diferente, todo ha sido como siempre, pero el blog tiene más visitas. concretamente, el doble. Desde que apareció lo del contador en Blogger entendí perfectamente el gráfico de las visitas, con sus altibajos, sus montañitas... Ahora no, no sé que ha pasado. Se me ocurren algunas explicaciones pero no quiero hacer seguimiento y confirmar, me gustaría seguir entendiéndolo todo fácilmente como hasta ahora.

Así que, aquí estoy, a mi edad y todos estos años después, completamente sorprendida y preguntándome cosas sobre la blogosfera.

Cómo me gusta esto...

jueves, 20 de febrero de 2014

Vampiros

Soy una persona intolerante y maniática, cada vez más. 

Noto, casi a diario, como se endurecen mis manías y mi nivel de tolerancia baja un poquito. Quizás no mucho, un algo imperceptible al ojo humano, pero baja, sí, eso seguro.

Y es curioso como esto se recrudece debido a la blogosfera, las redes sociales, la Internet. Quiero pensar que es normal, que la sobreexposición a lo que dicen miles de personas tiene como consecuencia lógica recibir otros tantos inputs y que, por estadística pura, a más inputs, una mayor cantidad tiene que molestarme, obligatoriamente. Quiero pensar porque la alternativa me gusta menos, vaya.

La cuestión es que cada día noto que hay más cosas que me molestan y que, curiosamente, no son de esas que normalmente molestan a los demás. Pero me da igual, mis desazones son mías y las exploto cuando quiero.

Entre todas esas cosas, hay unas pocas que me irritan especialmente, pero voy a centrarme en una: el vampirismo digital.

Va más allá de la copia y del plagio, que ya me parecen rastreros per se. Mucho más allá.

Es esa gente que copia el estilo de otros, la forma de expresarse, el tema, los tics, el espíritu... ¿Que no se puede copiar todo eso? Sí se puede. Y hay vampiros digitales que lo hacen.

Son esos que se incorporan a una comunidad de coleguitas y empiezan a seguir, comentar, retuitear y esas cosas, que se integran y parece que se convierten en uno más pero en cuanto profundizas un poco te das cuenta de que no, de que sólo es fachada, que es un pegao... Que es falso pero ya se ha integrado y a nadie más parece importarle y es inevitable encontrarle en todas partes... No sé si me explico... 

¿Les ha pasado alguna vez, leer un post y pensar que les recuerda a alguien, y luego leer un tuit y pensar que les recuerda a otro alguien... y así con todo, pero sin llegar a identificar exactamente a quién? Al principio esa persona identidad nos mola, porque, claro, imita a alguien que nos mola pero, poco a poco, vamos identificando a otros en esa identidad, cada vez a uno diferente... y un día, de repente, se aparece ante nosotros la verdad, y es que es un vampiro digital, que coge lo que cree que es mejor de los demás y se lo apropia. Se lo apropia. Y queda como la identidad guay, sabiendo que pisa a otro sólo por integrarse, sin importarle lo más mínimo.

No me interpreten mal, soy consciente de que no todos somos creativos innovadores. Todos tendemos a utilizar tics, palabras, #cosas, que nos gustan o nos parecen graciosas. Yo lo hago. Acabo de hacerlo. Pero es que va más allá. Y no lo aguanto. No aguanto a esos que vampirizan el talento, poco o mucho, de los demás, sólo porque creen que así van a tener un "éxito" que nunca tendrían por sí mismos.

Algún día alguien realmente creativo e innovador, harto de ser vampirizado, inventará algo para detectar a esta escoria y podremos sacarles a la luz para que mueran pero, mientras tanto, me temo que tendremos que aguantarles.

Qué ascazo.

martes, 14 de enero de 2014

El efecto Gordipé


A estas alturas nadie pregunta ya por lo del cambio de nombre del blog y casi nadie se queja. De hecho, estoy segura de que ya ni siquiera se le presta atención. Y es curioso, porque cuenta una metahistoria que me vendrá bien si en algún momento me da por hacer un repaso de las cosas pero, claro, eso lo sé yo. Es mi historia.


Para mí, cambiar el nombre del blog ha sido un descubrimiento maravilloso, me ha dado muchas alegrías. Sobre todo porque se caga, literalmente, en todas las recomendaciones que hacen los guruses de la blogocosa sobre tener un un nombre que identifique el contenido de la bitácora, pegadizo, y con el que los lectores identifiquen al autor y contribuya a consolidar su imagen y reputación digitales y todas esas milongas. Voy a conferencias de esas de guruses, es empezar con la importancia de lo del nombre y la url del blog Y ME DESCOJONO.

Porque resulta que a veces da igual, y se puede cambiar el nombre del blog cuantas veces se quiera, porque es divertido y suelta una la creatividad y obliga a tener las orejas abiertas y la mente tiesa, a ver cuándo aparece el nombre perfecto para determinado estado de ánimo o esa cosa concreta que una no quiere contar pero no quiere que se le escape. Y es que yo he venido aquí a divertirme y a hacer lo que me venga en gana, que estoy en mi casa.

Apostar por el cambio ha tenido efectos colaterales: el blog ha perdido muchos lectores por el camino. Muchos. Obviamente, con tantos cambios de nombre puede que haya sido difícil de identificar para algunos, o de encontrar, para esos que lo buscan cada vez. Que los hay. Pero es gracioso verlo en los blogroll: en cada uno aparece con el nombre que tenía en el momento en el que se agregó. Otros, simplemente, decidieron poner, directamente, "El blog de la Gordi", quizás hartos de cambiar el nombre en el blogroll, o como manera de identificarlo, vete a saber.

En los últimos tres años y medio este blog ha tenido 36 nombres. Espero que tenga más, no creo que deje de buscar el nombre perfecto. Esta vez, sin embargo, me parece que va a quedarse un poco más de tiempo, seguramente. Porque me encanta. Y es de @elSinior_i, que lo dijo un día casi seguro sin darse cuenta de que me iba a dar un nombre. Qué cosas, lo del azar y eso...

Así que empiezo el año 2014 con un nombre que me encanta, con una Dancing Queen maravillosa que vais a tener que soportar arriba a la derecha, bailando sin parar,

 
y con el mejor avatar EVER, dándoos un besito y acongiéndoos en sus senos,


 cortesía todo ello de @elSinior_i, que me ha hecho el mejor regalo de Reyes del mundo mundial.

Ahora sí que sí, Feliz Año Nuevo. Venid a mis brazos, caris.


miércoles, 1 de enero de 2014

Epílogo (UNO)

Quienes me conocen saben que hace ya algún tiempo que tenía en la cabeza lo del blog a n manos. Tener uno propio está muy bien pero las cosas compartidas molan más, qué quieren que les diga.

Creía que ya había tirado la toalla, tras algunos intentos fallidos y alguna decepción. Además, la experiencia me decía que supone mucho trabajo, y que una no siempre obtiene la recompensa que espera que, en este caso es, simplemente, escribir con otras personas. Compartir. Tener un feedback agradable y buenrollista.

No sé muy bien a qué santo vino lo de las #trececosas. Se me ocurrió de repente y lo solté. Supongo que no lo pensé mucho porque, si lo hubiera hecho, si me hubiera parado a pensar, no lo hubiera lanzao. ¿En diciembre, con todo el terror de los cierres, las navidades por medio, la dispersión festiva de las personas? NI DE COÑA.

Pero, mira, como soy inconsciente y rubia de espíritu, lo solté.

Y menos mal. Tuve la suerte de que todas esas personas maravillosas y generosas respondieran a la llamada del buenrollismo y quisieran compartir conmigo, con todos, cosas que les ponen de buen humor, vídeos, fotos, artículos, propios o ajenos, que les hace sonreír y que, estoy segura, nos han hecho sonreír, aunque sea un poquito.

He cometido algunos errores de principianta, lo sé y pido disculpas. Podrían haberse evitado con un poco más de tiempo y concreción. El año que viene no volverán a pasar. Habrá otros, eso seguro, pero estos no. Sobre todo quiero disculparme con quienes han enviado muchas cosas y sólo se ha podido publicar una parte, espero que lo entiendan.

Os agradezco mucho a todos la complicidad. Mucho. Especialmente a Bichejo, que ha sido cómplice estos días, retuiteadora compulsiva, apoyo y coblogger pero, sobre todo, por su generosidad y porque es la inspiradora de la cosa. Y yo a Bichejo le hago mucho caso, porque es muy sabia.

Habéis hecho que recuerde este 2013 como el año que un grupo de conocidos y también desconocidos quisieron reírse conmigo. Eso une mucho.

Feliz Año Nuevo.

(Sigue aquí)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Estamos trabajando en ello

Qué quieren que les diga, hace poco más de una semana que hemos empezado con las trece cosas de dar buen rollo y, hoygan, yo estoy encantada. ¿Se podría mejorar? Rotundamente, sí. ¿Estamos poniendo mucho amor? Rotundamente, también.

Aunque parezca increíble, además de Bichejo, que se ha sumergido con servidora en el proceloso mundo del bloguerismo comunitario buenrollista, una veintena de tuiteros y blogueros han querido sumarse a esta tontería de recordar cosas chulas y/o graciosas y compartirlas con el resto.

A veces me queda la cosica de que alguno se desanime, porque ya ha enviado su colaboración y no ha sido publicada aún pero luego pienso que esto va del buen rollo y que todos van a entender que no se puede publicar todo a la vez. Tengan paciencia,




Nos quedan los últimos días del año y, aunque yo no soy muy de listas, espero poder publicar alguna que recoja lo que ha significado el 2013 para mí y me encantaría contar con las vuestras. Se conoce que lo de las listas triunfa en la Red, aunque no entiendo muy bien por qué...


¡Sigamos jugando!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cinco años

Hoy este blog cumple cinco años. Y un lustro es un momento tan bueno como otro cualquiera para hacer balance. 

En estos cinco años he cambiado de dirección, de plantilla, de avatar, de nombre... varias veces. Lo dejé un ratito y volví. He provocado un par de black outs fruto de la histeria y, aunque ahora me arrepiento, no voy a volver atrás, porque ya me gusta donde estoy. La he cagado con la cosa técnica un trillón de veces pero es que una es rubia y, qué quieren no da para más. A pesar de todos estos cambios, de la incoherencia de muchos de ellos, ustedes han estado ahí, leyendo, comentando, dando amor. Porque dan amor, que lo sepan. ¿Se han ido ustedes? No. Ahí siguen, dando amor.

En estos cinco años he conocido a personas maravillosas gracias a este espacio y, aunque cuando empecé no podía siquiera imaginarlo, a algunas de esas personas puedo considerarlas amigas, pero de verdad, que han hecho caca en mi casa, o yo en la suya, y eso une mucho. 

En estos cinco años he contado tantas cosas que a veces tengo la impresión de que ustedes me conocen mejor que yo misma. Pero luego me pongo a escribir y me doy cuenta de que no, de que no he contado casi nada, de que hay muchas cosas que no quiero contar, o no puedo, o no me sale...  y que quizás esto se queda cojo. Pero no, es lo que tiene que ser. Porque un blog, al menos este, es sólo una parte. No sé si la mejor, la más amable, la menos vergonzante... es sólo una parte.

Para explotar las otras partes he tenido (y tengo) devaneos, con otros blogs, lo confieso. A veces he tenido la sensación de que se me quedaba pequeño y he salido a echar unas canas a los aires. Y se me ocupa tanto el tiempo con las otras cosas que lo abandono un poco y me siento culpable, como si estuviera poniéndole con cuernos. Me siento así: como si estuviera engañándole. Pero siempre vuelvo. Como un señor que se cepilla esporádicamente a una prójima por la excitación de la novedad pero siempre vuelve a dormir con su mujer.

Y vuelvo porque es aquí donde me siento como en mi casa, porque es mi casa, y porque están ustedes, que lo tenía que decir aunque parezca una folclórica.  

Gracias por estos cinco años de felicidad bloguera. Muchas gracias.