martes, 15 de agosto de 2017

Día 29: Rutinas

Una cosa que he aprendido con esto del #proyectohuevos es que para crear un hábito necesito pegarlo a otro hábito. No sé crear uno de la nada. No sé empezar un día una cosa y hacerla todos los días porque sí, entre nada y nada, no. Tiene que estar pegado a algo.

Y las vacaciones son el peor momento para crear hábitos, amiguis, porque, por definición, no hay rutinas. Ni prisas. Al menos yo no las tengo. 

No tengo rutina de dormir, que es casi lo más importante en mi vida.

Igual me levanto a las doce porque anoche me acosté a las tantas por charlar en la terraza con los colegas que tengo que levantarme a las no sé qué porque soy tan imbécil que cogí la primera hora en el médico.

Tampoco tengo rutina para comer, que también es casi lo más importante en mi vida.

Que igual como seis veces al día porque ando por ahí celebrando cosas que se me olvida comer y merendar porque estoy en la playapiscina, que es más divertido.

Lo mejor de todo es que tengo la sensación de que mi vida rutinaria, tranquila, confortable y segura ha pasado a mejor vida, y a ver cómo me las apaño para retomar algo con criterio en septiembre.

O en enero.

lunes, 14 de agosto de 2017

Día 28: Cosas que vemos

Tengo una amiga a la que veo poco. Y como nos vemos poco aprovechamos siempre muy sabiamente el tiempo cada vez que conseguimos juntarnos.

Y no hay plan mejor para eso que Canal Cocina. Te da justo lo que necesitas, algo que no requiere ninguna capacidad intelectual por tu parte y con unos programas altamente criticables. Y no sé a vosotros, pero es que a mí no se me ocurre nada mejor que pasar una tarde de sofá, destrucción y encefalograma plano.

Cosas que vimos:

- Una señorita con pamela que pasa varios días en New Orleans, todos con la misma ropa, que es una cosa muy maravillosa en una ciudad con un dos mil por ciento de humedad.
Come de todo pero se le nota cuando algo no le entusiasma. Cuando termina las frases se queda con la boca abierta, que alguien ha debido de propagar el rumor de que queda sexy y parecen bobas.

- Gordon Ramsay. El señor que sobre el papel es el novio ideal porque lo mismo te hace un solomillo Wellington que se va contigo a daros las mechas.
Muy mal todo, Gordon Ramsay. 
¿Un pollo asado, Gordon Ramsay? ¿Dorada a la sal, Gordon Ramsay? ¿Pero qué timo es este, Gordon Ramsay? Me da igual que el programa sea la cocina casera, quiero glamour. Decepción total.

- Todos los cocineros dejan todo el rato las espátulas y demás instrumentos dentro de la sartén. Mal fatal.

- Hay un programa en el que tú le das al cocinero una receta y él luego la replicHACE LO QUE LE SALE DE LOS HUEVOS. ¿Cochinillo? Pues pata de cerdo de mediana edad. ¿Tarta de manzana? Pues tartaletas compradas con un puré de manzana hecho en el microondas. Y a esto lo llamaremos cocinar. Pues vale. También podemos llamarlo Cocina Sana, porque sólo le he puesto dos cucharadas soperas de mantequilla a medio kilo de bacon frito.

- Julius. De buen año, con pelo raro y pintas de hipster. Mal, fatal también. Una ensalada con trozos gigantes de cosas. Las habitas bien pero con dos litros y medio de vino.

En resumen: cero comidas que nos interesen en la vida real.

Después de la maratón nos sentimos inspiradas nivel Masterchef y cenamos bocata de jamón y gazpacho de bote. Alta cocina made in Spain.

La becaria MG

jueves, 10 de agosto de 2017

Día 27: Recuerdos de verano

Leí Las aventuras de Huckelberry Finn un verano de hace unos... digamos que más de 30 años y menos de 500.

No es que tuviera muchas ganas de leerlo, pero ya había leído todo lo que me apetecía y era lo que había disponible. Y el papel que lo envolvía era bonito.

Mi tío Vicente recubría todos los libros con el papel de regalo usado y ponía el nombre y el autor cuidadosamente en el lomo. Decía que así se estropeaban menos si los dejábamos en el césped o en la playa.

Un día, a la hora de la siesta, me acerqué a la librería y elegí el papel con dibujos de nubes y hadas. Como todos los días, cogí mi cojín, una botella de agua fresca, las gafas, y me senté a leer en el balancín del jardín, bajo la sombra de la garrofera, mientras todos dormían.

Recuerdo agitar las piernas de vez en cuando porque me molestaban las moscas y las hormigas.

Recuerdo acariciar el césped con los dedos de los pies, y preguntarme cómo sería caminar descalza más allá de césped seguro y blandito.

Recuerdo el movimiento del balancín, suave y silencioso, y que me imaginaba cómo sería viajar en carreta..

Recuerdo levantar la vista de vez en cuando y mirar el agua de la piscina, esperando a que pasaran las dos horas de rigor hasta poder bañarme de nuevo, pensando en el calor que debía pasar alguien que no podía bañarse en verano.

Recuerdo seguir leyendo a la sombra de la garrofera mientras mis hermanos y primos jugaban en el agua durante toda la tarde, porque quería saber qué pasaba después.

Recuerdo a mi madre llamando a la tropa desde la terraza para merendar, y debatirme entre levantarme para la merienda o quedarme a terminar el capítulo. Y quedarme. Y hacer equilibrios para sujetar el bocata en una mano y el libro en otra.

De repente, he recordado el olor a piscina, a libro viejo, a césped y a bocata de mortadela. Ha sido pensar en Huck y... qué bonito.

Y ha sido por culpa de El niño desgraciaíto. Gracias, querido.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Día 26: Chatear se me da fatal

  • Avísame cuando puedas prestarme atención.
  • Eres muy creída.
  • Eres muy seca.
  • Eres muy soberbia.
  • Estás conectada pero no respondes.
  • Hablas muy poco y eres un poco borde.
  • Las tías sois todas iguales.
  • No cuesta tanto responder con un hola.
  • No entiendo por qué no quieres que seamos amigos.
  • No me creo que no hayas tenido ni un minuto en todo el día para decir hola.
  • Podrías contar alguna cosa más personal.
  • xk me dices to rato k no m entiendes jejeje
  • xk no t intereso guapi
  • Sé que has leído mi mensaje esta mañana, no entiendo por qué no me has contestado.
  • Si yo te escribo lo justo es que tú me contestes, maleducada.
  • Tardas mucho en contestar.
  • Te crees muy lista y eres del montón.

lunes, 7 de agosto de 2017

Día 25: El blog verde

Hace tiempo yo tenía un blog, era bonito y verde. Luego fue una carga, luego no fue, volvió a ser y dejó de ser definitivamente salvo una copia muy bien escondidita que algún día imprimiré para recordarme quien fui.

En unos meses hará nueve años desde que abrí el blog y dos desde que desapareció definitivamente. ¿Lo echo de menos? Me gustaría poder decir que sí, pero la verdad es que no mucho. Y si en algún momento me pasa, puedo venirme aquí a hacer de becaria y soltar mis tontunas y mi sabiduría ancestral. A veces las dos cosas a la vez.

Estas semanas de becariato he pensado bastante en él, he entrado a releer cosas antiguas y he llegado a unas cuantas conclusiones:
  • Nació en el momento adecuado.
  • No murió en el momento adecuado. Tenía que haberlo cerrado del todo antes, cuando había cumplido su función. Yo empecé a escribir en un momento complicado y con mucha angustia laboral y con algunas mierdas personales. Unos años después, como pasa casi siempre, todo se recolocó en su sitio y ya no necesitaba teclear otras cosas para olvidarme de las angustias. Verano de 2013. 
  • Sé cuando hay que terminar con algo pero nunca sé terminar las cosas a tiempo.
  • Hay cosas que merecería la pena recuperar.
  • Pero también me da pereza ponerme a buscar.
  • Lo de las cosas buenas que me ha traído paso de ponerlo porque eso es obvio y lo decimos todo el tiempo.

La becaria MG

domingo, 6 de agosto de 2017

Día 24: Depresión desde fuera

Estoy aprendiendo más sobre la depresión viéndola desde fuera que cuando estuve dentro. 

Cuando estás dentro es todo demasiado oscuro, demasiado difícil, demasiado raro.

Fuera hay algo más de luz, algo más de perspectiva, una visión global. Desde fuera es todo siempre más fácil.

Desde fuera puede que no sea posible entender muchas cosas, o nada, pero se puede ser empático, cariñoso, abierto, comprensivo y disponible. Se puede ser lo que necesita esa persona, incluso si lo que necesita es que no seas nada.

Y a veces no ser nada es duro, porque parece que estamos programados para tener que ser muchas cosas y solucionarlo todo. 

Pero no. A veces tenemos que no ser nada más que lo que necesitan que seamos en ese momento.

Ya digo, es duro. Y a menudo te saca de tus casillas pero, mira, esta es una de las pocas ocasiones en las que creo que el amor, y todo lo que se puede hacer y no hacer con él, es la mejor medicina.

Y los mojitos. Los mojitos también son una buena medicina.

Menos mal que tengo mucho amor y se me dan bien los mojitos porque, amiguis, las de cosas que se hacen y no se hacen por los amigos con depresión...


viernes, 4 de agosto de 2017

Día 23: El turismo

Últimamente se habla mucho de los males que trae el turismo. Hasta ha habido actos vandálicos contra turistas y contra símbolos turísticos.

Que si la culpa es del turismo low cost, que si los pisos de air no sé qué,... Se echa la culpa a cualquier cosa, excepto al boogie y a la mala educación.

Y, al final, se trata de eso, de incivismo y mala educación. Da igual si es de Madrid, de Cracovia o de Leeds, es una cuestión de mala educación.

Si el precio de los pisos es inasequible a los aborígenes porque los propietarios quieren forrarse, si un grupo de gente monta el pollo en un edificio a las cinco de la mañana, si mean en los portales, gritan en los restaurantes o tiran las colillas en la playa sin apagar da igual si la culpa es del turismo o no, es malaeducación y punto. 

Bueno, y punto, no. Seguramente muchos de estos turistas son asesinables. Muchos sienten la impunidad de pasar sólo unos días en un sitio en todo su esplendor y se desmelenan. Y es asqueroso y molesta hasta el infinito porque se repite una y otra vez para los locales: los apartamentos se alquilan una y otra vez, los restaurantes siempre están llenos, y la gente se mea todo el tiempo. Estas personas nunca se acaban, sabemos que no existe la posibilidad de que un día se acabe. Y eso hace que la experiencia sólo pueda ir a peor.

El verdadero problema no es que sean turistas, es que no podemos hacer nada contra la mala educación y nos jode infinito.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Día 22: Cosas que he aprendido en la vida (II)

  • Bajar el listón es como perder un dedo de un pie: parece que no tiene importancia hasta que te das cuenta de que los dedos de los pies ayudan a mantener el equilibrio.
  • Cada uno tiene un concepto diferente de "triunfar en la vida". No lo cuestiones.
  • Cuando alguien te dice que no le importan las ideas políticos de los amigos o sus amigos tienen las mismas o no le importan sus amigos.
  • Dejar de querer es más fácil que olvidar que se ha querido.
  • En un mercado de carne hasta la piel de pollo tiene comprador.
  • En un momento de urgencia el fairy sirve para quitar roña de todas partes.
  • Escribir un blog no sustituye a la terapia, pero ayuda mucho a no enloquecer o a aceptar el enloquecimiento.
  • Es más importante descubrir qué quiere alguien realmente que hacer lo que dice que quiere.
  • Hacen falta seis meses para acostumbrarse a los madrugones y sólo dos días para acostumbrarse a levantarse a las diez.
  • La laca del pelo y el limpiamuebles con cera matan las cucarachas igual de bien.
  • Las lacas de uñas y los serum para las arrugas, siempre en la puerta de la nevera.
  • No compres bragas de Primark.
  • No hagas una pregunta si crees que no va a gustarte la respuesta.
  • No hay que decir a los señores que se es fan de Crímenes Imperfectos en la primera cita.
  • No recomiendes a una gorda pócimas milagrosas para adelgazar. Seguirá igual de gorda y pensará que tú también eres un bocas y un gelipollas.
  • No preguntes ¿Cómo estás? si no te interesa que te lo cuenten.
  • Reconocer los errores es un triunfo.
  • Se respeta a las personas, Sus creencias, pues igual no.
  • Si crees que necesitas a alguien para sentirte lleno, probablemente eres la mitad de un ser humano.
  • Si tienes un hijo adolescente igual no notas que huele porque estás acostumbradao PERO SÍ HUELE, CÓMPRALE DESODORANTE.
  • Si no te piden opinión sobre el corte de pelo, el atuendo o el peso, NO LA DES.
  • Todo puede ir a peor. Siempre.

martes, 1 de agosto de 2017

Día 21: Viajes con niños

Una vez tuve que hacer un viaje en AVE rodeada de un grupo de trabajo de siete mujeres que chateaba en su grupo de trabajo de whatsapp con las que no habían podido ir a la feria. Durante algo más de una hora y media, cada vez que alguna enviaba un mensaje sonaban siete tonos diferentes de aviso. Unas 5.700 notificaciones.

Otra vez viajé desde Malta rodeada de los restos de una despedida de soltero de un chico de Paiporta. Por supuesto, todos estaban borrachos, salidos, enfermos o, simplemente, eran energúmenos. Vociferaron, cantaron, bebieron, insultaron, vomitaron... todo en el limitado espacio de un avión de low cost.

Durante diez meses ha viajado a las 7'45 con una panda de señores vociferantes que iban a trabajar. Muchas personas les han llamado la atención muchas veces por ser groseros especialmente con las mujeres, y por ser ruidosos y maleducados.

Vivo en Valencia. Cada año tengo que aguantar durante un mes el colapso de la ciudad,y el incivismo de miles de personas. Puede que te toque una banda de música que se desplaza a la city desde uno de los pueblos cercanos y te haga bastante gracia, o que tengas que aguantar a personas de todo pelaje y condición mear en los patios de los edificios, o que te toque ir en el autobús con un grupo de señores y señoras adultas embriagados, volviendo de la recogida de premios, de una ofrenda o de una mascletà, pero, eh, no te quejes, que es que son fallas.

Hace unos meses fui a un concierto en el que había un bebé de unos dos años con auriculares. Empezó a llorar a los diez minutos de estar allí. Sus padres aguantaron hasta el final. Yo les hubiera empalao a los dos. ¿Tienen derecho a llevar a su bebé a un concierto? Sí, claro. ¿Son unos inconscientes y unos maleducados? También.

Leo estos días lo de los viajes y las actividades con niños y, mira, hay mucho rancio suelto. Y mucho gelipollas, también.

¿Es un coñazo que un niño te dé la brasa en un viaje? Pues sí, claro que lo es. Por muy comprensivo que seas, si te toca un niño que llora, o se ríe, o está potroso y te da el viaje, probablemente se te pasen por la cabeza muchas cosas, muchas de ellas ilegales y punibles.

¿Sólo dan la brasa los niños? Pues no, Claro que no. Y lo peor es que hay más adultos viajando y moviéndose en los transportes públicos, lo que supone que, estadísticamente, hay más adultos coñazos.

Muchas veces, que los niños den por culo tiene que ver con que son niños, y lloran, ríen, juegan y son ruidosos, y no tiene nada que ver con la educación o con si sus padres son tal o cual cosa. ¿Molesta? Sí. ¿Hay que hacer algo? Pues mira, que el niño se encuentre lo mejor posible, los demás importan un poquito menos y hay que joderse un rato.

Otras veces, dan por culo porque los papás y mamás dejan que su condición de niños sea un cheque en blanco para hacer lo que quieran, independientemente de su impacto en los demás. ¿Molesta? sí ¿Hay que hacer algo? Pues, mira, una hostia con la mano abierta en la cara de algunos padres no vendría mal.