miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor es

El amor es esa infinita, desinteresada, confiada, incondicional, comprometida, presente cosa con plumas que si se la pasas a otro/a que no sea tu pareja entre las piernas y se moja, y tú te has dado cuenta de que se moja, se acaba a hostias.

Como cosa bonita, es tirando a regulera.

Feliz día del amor.

lunes, 29 de enero de 2018

Listas de cosas

Hace unos días una de mis amigas me mandó una foto de una carta que le escribí cuando tendríamos unos 18 años o así.

Nos reímos mucho y, casi sin pensar, me puse a buscar cartas y cosas de esas de cuando era pequeña. Y encontré los diarios.

QUÉ ERROR.

Al parecer, cuando tenía unos 18 años estaba "enamorada hasta la médula" y era "absolutamente feliz" porque sabía que iba a pasar el resto de mi vida con mi novio. Según mis propias palabras, "nos queremos tanto que da hasta un poco de miedo, porque haríamos cualquier cosa el uno por el otro". Hicimos muchas cosas el uno por el otro, sí, incluidas algunas relacionadas con joder el resto de la existencia y eso.

Al parecer, también, estaba cagada de miedo porque nunca iba a aprobar selectivo: "hay gente que me dice que soy muy inteligente, y me da mucha vergüenza porque es mentira", y cuando saqué notaza era porque "era súperfacil". No sé de donde saqué lo de que era un auténtico zoquete pero lo he tenido muy arraigado hasta... hasta ahora, creo.

A los 18 años estaba segura de en qué iba a trabajar siempre, porque era mi vocación, y ni me planteaba otras opciones. Dos años. Dos años trabajé en eso que era mi vocación.

Pero lo que me pareció más triste de todo era que hacía listas de cosas que me preocupaban mucho pero no hablaba con nadie.

Eran listas muy tristes, que muestran claramente, a una joven superada por el mundo que se siente un fraude, que lo único que quiere es que nadie se dé cuenta de en qué está pensando o qué le preocupa, porque no conoce a nadie que parezca preocupado por las mismas cosas que ella.

No me acordaba de eso. 

Y, es curioso, porque así es justo cómo empezó este blog: hablando de cosas que nunca hablaba con nadie.

Hay cosas que, mira, somos como somos y es muy difícil cambiar algunas cosas, qué quieres que te diga: sigo siendo muy de listas.

Aunque ahora, si tuviera que hacer una lista de cosas que nunca hablo con nadie, creo que no tendría nada que escribir.

martes, 2 de enero de 2018

Querida rubia

Te lo digo poco porque soy un orco y una despegá, pero te quiero*

Te quiero porque eres divertida y podemos reírnos de todo juntas.

Te quiero porque eres inteligente, muy inteligente, y no andas con falsa modestia ni tonterías.

Te quiero porque me demuestras todos los días que me quieres, con un mensaje, una broma interna, un TE MATO AHORA MISMO...

Te quiero porque te preocupas por lo impepinable e intentas (y casi siempre lo consigues) no preocuparte por lo que no está en tu mano solucionar.

Te quiero porque siempre sabes cuando dejar hacer y cuando tomar el mando.

Te quiero porque dices lo que quieres y lo que no quieres, que así es más fácil relacionarse con las personas.

Te quiero porque eres generosa y paciente cuando la otra persona te importa.

Te quiero porque eres sabia, y ves cosas que yo no veo. De hecho, ves cosas que creo que casi nadie ve.

Te quiero porque te has liao ya 5 veces (CINCO) conmigo para lo de las cosas y tienes las mejores ideas del mundo cuando se trata de pasarlo bien. De hecho, lo de las cosas fue idea tuya, lo del amigo invisible ha sido idea tuya, todo lo bonito es idea tuya y yo tengo la suerte de compartirlo contigo. Sin duda, somos las que mejor lo pasamos.

Te quiero porque eres amiga de tus amigos, y casi siempre saludas.

Querida rubia, te quiero.

* Pliz, note que el pero VA DETRÁS.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz Año Nuevo

Yo no soy muy de listas pero, mira, de rutinas, sí.

Hace unos días empecé a escribir una lista de cosas que había aprendido este año para este post. De diecisiete cosas, para ser exactos, porque, chica, llámame virgo, pero todo tiene su por qué.

Resulta que tengo la sensación de que el 2017 ha sido EL año, ese que ha marcado un antes y un después en mi vida, y quería recordar bien por qué, así que empecé a escribir, y va y cuando me di cuenta llevaba más de diecisiete cosas. Y, lo mejor de todo, todas esas cosas me hicieron sonreír.

Pero no puede ser. No pueden ser veintiocho ni treinta. ¿En qué año estamos? Pues eso. Diecisiete.

Mmmmm... aquí igual se me quitó un poco la sonrisa. Supongo que fruncí el ceño. Puedo imaginar mi cara de reprobación.

Pasé un ratito releyendo... y al final me di cuenta de que daba igual cuántas cosas chulas he aprendido este año, porque hay unas pocas que no se me van a olvidar nunca:

  • He descubierto que sí puedo enamorarme otra vez. Me pilló tan desprevenida que se me fue el santo al cielo y me dio exactamente igual no ser correspondida por querido escritor. Ojalá pudiera decirle alguna vez lo mucho que ha significado para mí sin haber significado nada.
  • En la vida pasan cosas chungas, muy chungas, que me tengo que comer con patatitas. Muchas son inevitables, no puedo tener el control sobre ninguna de sus variables, pero sí puedo decidir sobre cómo permito que me afecten todas esas mierdas. Y, ah, amiguis, esto esto es muy importante: cómo permito que me afecten. Y luego hay otras sobre las que sí tengo algo que decir. Pues, en esas, voy a decir lo que quiero, y a hacer lo que me haga sentir bien. Hasta ahora está funcionando y estoy tan flipada que soy de esas asquerosas que voy sonriendo por la calle.
  • Damos a los demás lo que nos dan. Y viceversa. Si damos amor y buen rollo eso es lo que nos devuelven. Si sentimos que no nos dan lo que creemos que merecemos, a lo mejor no estamos dando lo que creemos que damos. Si sentimos que no nos dan nada, a lo mejor no estamos dando nada. 
  • No hay que estirar de los hilos de las underwear.
Se acaba un año tan raro y chispeante que casi me da un poco de rabia, si no fuera porque me muero de curiosidad por saber cómo va a ser el 2018.

Os deseo lo mejor.

Feliz Año Nuevo. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Del lado que me hace bien

Hay dos tipos de personas: las que hacen grupos de personas y las que no.

Es inevitable: identificamos a las personas en grupos, de manera instintiva, porque nos ayuda a tomar decisiones. A veces parece una gilipollez, porque meteríamos a uno en doscientos cincuenta grupos, o porque tan pronto uno es de un grupo cuando al momento lo colocaríamos en el opuesto pero, mira, ya forma parte de otro grupo en nuestra cabecita, en el grupo de los que cambian de opinión.

O con quienes quieres estar siempre y con quienes es mejor no estar.

O en el de los que confías y en los que no.

O el de con los que te irías de fiesta y a los que no tocarías ni con un palo.

O el de los que te apetecería conocer más y los que no te habías dado cuenta de que existían hasta que se han presentado en tu puerta vestidos de Lady Gaga.

O los que presentarías a tus padres y los que abandonas en la otra acera si ves a alguien conocido.

O los que te follESOS.

Tenemos que ser conscientes de que siempre formamos parte de un grupo para los demás, y que, seguramente, eso llevará aparejadas algunas etiquetas con las que igual no nos sentimos cómodos, especialmente si no nos conocen mucho. Bah, ahí no pasa nada. ¿Qué me importa lo que piense de mí quien no me conoce? Es inevitable, y no pasa nada.

Pero claro, la cosa cambia con las personas a las que queremos. Ahí sí nos importa en qué grupo estamos. Ahí sí queremos estar en los grupos molones, cuantos más mejor.

De todos, el grupo más molón es el del grupo de personas que quieres saber que tienes cerca, que te quiere, que se preocupa por ti, que comparte cosas contigo, con el que te sientes seguro y cómodo siendo como quieres ser.

Hace unos días un amigo me dijo que estoy en ese grupo molón, que estoy del lado que le hace bien. Uno de esos amigos que igual no es consciente de lo mucho que me ha dado, porque no se lo digo de normal, y debería.

Gracias, newland23. Por todo. Por tu cariño y tu generosidad. Porque has traído a mi vida a personas maravillosas.

Tú también estás en el lado que me hace bien. 


EDITO:

Y esto es lo que pasa cuando le dices a las personas a las que quieres lo que significan para ti. Todo es bueno.